“STURGEON EN ÓRBITA”, DE THEODORE STURGEON

Hoy vamos a hablar de “Sturgeon en órbita” (“Sturgeon in orbit”, 1964), de Theodore Sturgeon, una recopilación de relatos publicados en varias revistas durante la década de los 50.

Aunque “Sturgeon en órbita” no es su libro más famoso y reconocido, honor que corresponde a “Más que humano” (“More tan Human”, 1953), es la excusa perfecta para acercarnos a la figura de Theodore Sturgeon, uno de los más importantes escritores de ciencia ficción del s.XX, que influyó en autores como Ray Bradbury, Samuel R. Delany, Harlan Ellison o Kurt Vonnegut Jr., y que, sin embargo, es uno de los más desconocidos por el gran público, probablemente porque ganó pocos premios si lo comparamos con otros autores de ciencia ficción coetáneos, debido a que su mejor producción fue publicada antes del establecimiento y consolidación de los premios que hoy tienen más renombre, como los Hugo o los Nebula.

sturgeon-en-orbita-01Theodore Sturgeon (1918-1985) nació como Edward Hamilton Waldo en St. George, State Island, New York. Tras el divorcio de sus padres, su madre se casó con William Sturgeon, lo que unido a su mala relación con su padre llevó a Edward a cambiar su apellido por el de Sturgeon y su nombre por el de Theodore, que combinaba mejor con su apodo, “Ted”.

Una fiebre reumática acabó con sus planes de dedicarse a la gimnasia acrobática, y se hizo marinero. Sería mientras estaba embarcado cuando escribiría sus primeros cuentos, publicando el primero, “Heavy Insurance”, en 1938.

Theodore Sturgeon escribiría usando distintos seudónimos, como E. Waldo Hunter o Frederick R. Ewing, entre otros.

Su primera obra de ciencia ficción publicada sería “Ether Breather”, un relato corto que apareció en la revista Astounding en septiembre de 1939, lo cual no es poco mérito, ya que Sturgeon desarrolló un estilo muy personal en el que la ciencia ficción solo era un vehículo para el estudio psicológico y emocional de los personajes, y el director de la revista, John W. Campbell, una de las grandes influencias e impulsores de la llamada Edad de Oro de la ciencia ficción norteamericana, imponía que los relatos cumplieran con unos cánones de obligado cumplimiento para su publicación, consistentes en que dichos relatos debían ser científicamente factibles, cánones que muchos escritores de la época se afanaban en cumplir por ver sus relatos publicados en dicha revista, y que tenía como resultado que los relatos resultaran a veces demasiado técnicos.

Además de para Astounding escribió relatos para otras revistas como Unknow (también dirigida por John W. Campbell) y Argosy Magazine. La fama de Sturgeon se iría cimentando con cuentos como “It” (1940) o “The Microcosmic God” (1941).sturgeon-en-orbita-04

Sin embargo, la producción de Sturgeon es muy irregular, alternando períodos de gran creatividad con sequías creativas que se prolongaban durante años, debido a depresiones y bloqueos. Así, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Sturgeon se alistaría en los Seabees, dejando de escribir hasta su vuelta del conflicto, en 1944, con su relato “Killdozer”.

En 1953 escribiría su novela más famosa, “More tan Human”, con la que ganaría el International Fantasy Award. La seguirían obras como “The cosmic rape” (1958) y “Venus plus X” (1960), entrando a formar parte del grupo de autores que conformarían la Edad de Oro de ciencia ficción norteamericana, con nombres como Isaac Asimov, Robert A. Heinlein, A. E. Van Vogt, Arthur C. Clarke, Fritz Leiber, Frederik Pohl o Ray Bradbury.

En 1970 publicaba “Slow Sculpture”, ganando el premio Hugo y el premio Nebula, y en el año 2000 recibiría a título póstumo el World Fantasy Award for Life Achievement.

Fuera de su producción literaria propiamente dicha, durante los años 60 Sturgeon escribiría guiones para algunos episodios de la serie televisiva “Star Trek”, como “Shore Leave” (1966) y “Amok Time” (1967), episodio conocido por introducir el ritual de apareamiento de los vulcanianos, el Pon Farr, y siendo además, el creador de la “Primera Directiva”. sturgeon-en-orbita-03Además de para “Star Trek”, en 1975 escribió el episodio “The Pylon Express” para “Land of the Lost”.

Si hablamos de su estilo, ya hemos anticipado que la ciencia ficción fue para Sturgeon un vehículo para el estudio de las relaciones humanas y los sentimientos: amor, desamor, sexo, culpa, miedo, religión, fe, fanatismo, etc.

Para Sturgeon la técnica narrativa y la estética se anteponía al discurso científico. En sus relatos no encontraréis máquinas sofisticadas o nuevos avances tecnológicos, y mucho menos un intento por basar sus historias en teorías más o menos científicas.

Su estilo es casi poético, usando la técnica literaria conocida como Prosa rítmica, con el fin de influir en el ánimo del lector sin que este sea consciente.

sturgeon-en-orbita-05En cuanto al libro que nos ocupa, nuestra edición de “Sturgeon en Órbita” (“Sturgeon in Orbit”, 1964) es la edición de bolsillo publicada por la Editorial Diana, México, 1967, con traducción de René Cárdenas Barrios.

El libro, con introducción del propio Sturgeon, recoge cuatro historias publicadas en diferentes revistas durante la década de los 50:

  •      “Extrapolación” (Fantástic, abril de 1954)
  •      “Los riesgos de la sinergia” (Startling Stories, agosto de 1953)
  •      “El corazón” (Other Worlds Science Stories, mayo de 1955)
  •      “Los Incubos del paralelo X” (Planet Stories, septiembre de 1951

Se trata de una selección de relatos variados que supone una buena toma de contacto con el estilo del autor para aquellos que no lo conocen.

sturgeon-en-orbita-02Sin revelaros demasiado, podemos decir que se trata de historias cortas, de rápida lectura (apenas 180 páginas si quitamos la introducción) con temática muy variada, desde la historia de una invasión extraterrestre y una mujer que defiende  con fe ciega a su marido, un sociópata que parece haber traicionado al mundo colaborando (más o menos) voluntariamente con los invasores, a un científico que salva a la humanidad de una invasión extraterrestre enviando a todas las mujeres de La Tierra a otra dimensión para protegerlas…y perdiendo luego la llave necesaria para traerlas de vuelta.

Sin embargo, el particular estilo de Sturgeon, considerado en su época innovador y estimulante, puede no ser del agrado de muchos lectores habituales del género, ya que se aleja de la ciencia ficción más tradicional. Sturgeon es de esos autores que o lo adoras o lo detestas, no parece haber término medio. Pese a todo, merece la pena acercarse a la obra de Sturgeon, aunque solo sea por conocer a uno de los grandes nombres de ciencia ficción del s.XX.

Y quién sabe, a lo mejor descubres en Sturgeon a uno de tus autores favoritos.

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