SOY LEYENDA de Richard Matheson

 Hoy nos acercamos a otro clásico, SOY LEYENDA de Richard Matheson, autor de otras famosas obras como La casa infernal o El hombre menguante, y que es considerado por el mismísimo Ray Bradbury como uno de los mejores escritores del siglo XX. Ahí queda eso.

SOY LEYENDA (I´m legend), publicada en 1954 en los EE.UU, cuenta la historia de Robert Neville, el último ser humano vivo (que él sepa) en un mundo post-apocalíptico en el que una epidemia bacteriana ha convertido al resto de la humanidad en vampiros.
La novela, de apenas 180 páginas, no es una historia de terror, como podría parecer por su argumento. El autor hace por una parte un estudio sobre el aislamiento y la desesperación, sobre la mente del protagonista y como le afecta la soledad de saberse solo en el mundo, la desesperación de saber que lo único que te resta en la vida es sobrevivir un día más, la impotencia de saber que nada va a cambiar ni ir a mejor, y el agobio de verse acosado cada día por los vampiros; y por otra parte nos sugiere la pregunta ¿Qué es un monstruo? ¿Qué es normal y qué es anormal?

Pasado un período inicial, dominados por la cólera y el miedo por la muerte de su esposa e hija, Neville se centra en su supervivencia, aunque sin desearla demasiado, de modo mecánico. Sencillamente, no sabe qué hacer salvo sobrevivir un día más. Cada día el protagonista sigue una rutina: repara los daños causados en su casa por los vampiros durante la noche, cuidar su pequeño huerto, buscar víveres y combustible, siempre pendiente del punto de no retorno (la distancia máxima a la que se puede alejar y tener tiempo de regresar a su casa antes de que anochezca y despierten los vampiros) y, cuando localiza un “nido”, matar algunos vampiros mientras duermen, con la clásica estaca en el corazón o sacándolos de su refugio para exponerlos a la luz del sol, y de esta manera sacia en parte su sed de venganza.
Y  cada noche está a punto de entregarse a sí mismo a los vampiros, de acabar con todo. Solo la sed de venganza y la esperanza de encontrar una cura contra la “infección” le sostienen. Para ello se lanza al estudio de todas las leyendas y mitos vampíricos hasta ir desmontándolos y derivando a una investigación completamente científica, convertido en un auténtico experto autodidacta en enfermedades infecciosas. Matheson, a través del protagonista, logra darle un soporte científico a la idea de la infección bacteriana con rigurosas descripciones y explicaciones que  no sólo justifican la epidemia sino que sustenta de paso la existencia de los vampiros desde siempre y el por qué de sus conocidas reacciones hacia la luz del sol, el ajo, los espejos, las cruces y demás.
Al principio los vampiros son más parecidos a zombies desprovistos de raciocinio que buscan tan solo su alimento vital: sangre. Su antigua personalidad ha desaparecido tras la muerte física, y sus cuerpos solo se mueven por el hambre. No reconocen a parientes ni amigos, tan solo la sangre importa. Pero a lo largo de los meses Neville no solo hallará a estas débiles muestras de vampiros a lo largo de sus correrías, sino que empiezan a aparecer vampiros racionales, en una imagen más próxima al vampiro clásico.

A lo largo de la novela el lector empatiza con facilidad con el protagonista, pero poco a poco transforma totalmente su visión de Neville con el paso de las páginas. Si al principio es el héroe, el último vestigio de la raza humana en un mundo agonizante y caótico, con el paso de las páginas nos encontraremos con el patetismo y la futilidad de la lucha diaria de un hombre que desea morir y poner el punto y final a su dolor. Al final, gracias a la aparición de nuevos personajes, la resistencia de Neville se torna por momentos más patética y va perdiendo argumentos.

Y ya no puedo contar más sobre su argumento sin estropearos su lectura y el inesperado y absolutamente soberbio final de la historia.

SOY LEYENDA es una obra imprescindible por su original planteamiento, una aproximación al mito vampírico diferente, en ciertos aspectos cercana al Drácula de Bram Stoker, pero a la vez muy alejada de ella porque en la novela de Richard Matheson todos los conceptos son relativos y no existe el mal ni el bien absolutos.
Sus reducidas 180 páginas logran por un lado que el lector no se sienta agobiado o abrumado por la situación de soledad y aislamiento claustrofóbico del protagonista; pero por otro lado hace que el libro resulte corto y deja con ganas de más.

Matheson utiliza un estilo muy seco y directo, con unas reflexiones que te golpean de lleno y que te incomodan; sobrio pero nada aburrido, manteniendo el interés del lector hasta la última página. Y es que el objetivo de Matheson no es contar una historia de fantasía con sus clichés y tópicos, sino explorar los límites psicológicos que una persona es capaz de afrontar en una situación tan extrema.

Estamos pues frente a una obra redonda, contundente, que no deja ningún cabo suelto, una obra casi perfecta, y digo casi porque cada lector es un mundo, con sus preferencias y sus “peros”, y no existe la obra perfecta que guste a todos.

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Por último recordaros que Hollywood ya se inspiró en Soy leyenda para rodar en 1971 El último hombre vivo sobre la Tierra (The Omega Man), protagonizada por Charlton Heston y dirigida por Boris Sagal, relativamente fiel. También hay otra película que adaptó la novela de Matheson, antes incluso que la mencionada: L’Ultimo uomo della Terra (Last man on Earth), una coproducción italo-estadounidense estrenada en EE.UU. en 1964 y que jamás ha podido verse en España; contó con el propio Matheson como guionista, bajo el pseudónimo “Logan Swanson”, y fue protagonizada por Vincent Price.
Y por supuesto, la última adaptación, Soy Leyenda (I´m legend), de 2004, protagonizada por Will Smith, una adaptación demasiado dependiente de los efectos especiales y la más alejada del final original del libro de todas las antes mencionadas.

 

 

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