SNOW CRASH, de Neal Stephenson

 Hoy el morlock os acerca a este clásico llamado SNOW CRASH, de Neal Stephenson, una obra esencial dentro del subgénero de ciencia ficción conocido como “Cyberpunk”.

El Repartidor pertenece a un cuerpo de élite, una orden sagrada. Rebosa esprit de corps. En este momento se prepara para llevar a cabo su tercera misión de la noche. Su uniforme, negro como el carbono activado, absorbe la mismísima luz del aire. Las balas rebotan en el tejido de aracnofibra como un gorrión al chocar con una puerta, pero el exceso de sudoración lo atraviesa como brisa que soplase sobre una selva recién bombardeada con napalm.”

Así empieza “Snow Crash” publicada en 1992, obra de Neal Stephenson y cuyo título hace referencia tanto a un fallo de los ordenadores de Apple que producía una imagen en pantalla similar a la que se ve en un televisor cuando sintoniza un canal sin señal, como a la primera frase de la novela “Neuromante”, de William Gibson, la novela más famosa del subgénero del cyberpunk y la más galardonada (nada menos que con el Nébula, el Hugo y el Philip K. Dick).

snow-crash-02“Snow Crash” se sitúa en un futuro cercano y distópico, en el que los gobiernos están al servicio de multinacionales y franquicias, y narra la historia de Hiroaki “Hiro” Protagonist (pues sí, como ya os habréis dado cuenta, Stephenson no se complica demasiado al poner nombre a su protagonista, “Hiro Protagonist”, es decir, “Héroe Protagonista”), un repartidor de pizzas de Los Ángeles que trabaja para una franquicia perteneciente a la mafia, en la que un retraso de solo un segundo pueden costarte la vida. Y por supuesto, Hiro está a punto de retrasarse, de no ser por la ayuda de una adolescente patinadora que trabaja de mensajera, llamada T.A., gracias a la cual consigue realizar la entrega in extremis.

Y tras este principio tan impactante como antológico, en el que en tan solo una veintena de páginas Stephenson ya ha conseguido engancharnos a la trama, vamos a encontrar mucho, pero que mucho más.

Porque Hiro, el repartidor de pizza en la vida real, es un príncipe guerrero, una especie de samurái, en el Metaverso, el equivalente al ciberespacio (aunque mucho más interesante que el que conocemos). Y el Metaverso está en peligro por un nuevo pseudonarcótico, el Snow Crash, cuyos efectos pueden experimentarse tanto en el mundo real como en el Metaverso, y que en realidad es un virus que proyecta en el monitor la imagen de la que hablamos al principio, la de un canal sin sintonizar, y que afecta a quien la contempla quitándole la capacidad de pensar de forma creativa e independiente.

Y lo que sigue es sencillamente impresionante. Porque en Snow Crash encontraremos mafias, guerras corporativas, políticos corruptos, hackers, tecnología futurista, la cultura sumeria, duelos a espada, villanos antológicos, sexo, acción y humor, mucho humor, con constantes guiños y chistes, como esos billetes de “mil billones de dólares” con la efigie de Ronald Reagan, a causa de la hiperinflación, o un Presidente de los Estados Unidos al que nadie hace caso, o una burocracia que se niega a desaparecer, aunque ya no sirva para nada, y que nos deja momentos tan delirantes como el fragmento que reproduzco a continuación, sobre el uso del papel higiénico:

“Sin generalizar en exceso, puede afirmarse que una característica inherente e inmanente de cualquier fondo común de papel higiénico llevado a cabo a nivel de oficina, en un entorno (i.e., edificio) en el que los aseos públicos están distribuidos por pisos (i.e., en el que varias oficinas comparten una misma instalación) es que en los confines de cada oficina debe proveerse un espacio para el almacenamiento temporal de las unidades de distribución de papel higiénico (i.e., rollos). Esto se deriva del hecho de que si las UDPH (rollos) se almacenan, mientras están inactivas, fuera del alcance de la oficina controlante (i.e., la oficina que ha adquirido colectivamente la UDPH), es decir, si las UDPH se almacenan, por ejemplo, en un vestíbulo o en el interior de la instalación en la cual se utilizan, estarán sujetas a «mengua» al ser consumidas por personas no autorizadas, bien como parte de un intento deliberado de hurto, bien a causa de un sincero malentendido, es decir, la creencia de que las UDPH son proporcionadas gratuitamente por la agencia operativa (en este caso el Gobierno de los Estados Unidos), o bien como resultado de una necesidad, como en el caso de un derramamiento de líquidos que amenaza equipo electrónico delicado y cuya gestión, pues, no admite demora.”

snow-crash-01No es intención del morlock destriparos la trama, así que solo diré que el trabajo de Stephenson es impresionante y tremendamente sólido, sin fisuras. Puede que no seáis amantes del cyberpunk, y os guste más otro tipo de relatos de ciencia ficción, pero eso no importa realmente porque Snow Crash cruza las fronteras del cyberpunk y se adentra en temas que van desde la ciencia ficción más clásica, a la lingüística o a la crítica socio-político-económica, pero todo ello con un mirada irónica y tremendamente divertida.  Stephenson vuelve del revés los tópicos del cyberpunk y crea algo completamente nuevo, tan nuevo como su vocabulario. Porque términos tan comunes hoy día como “Avatar” para referirse a una imagen de identidad de internet, aparecen por primera vez en esta novela, así como conceptos como el ciberespacio (aquí llamado Metaverso) o los juegos de rol on-line multijugador (los MMORPG).

Snow Crash es divertida, interesante, innovadora, imprescindible. Y todo en unas 400 páginas. ¿Qué más se puede pedir?.

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