LA MALDICIÓN DE HILL HOUSE, DE SHIRLEY JACKSON

“La maldición de Hill House”, de Shirley Jackson (1916-1965), es un clásico imprescindible del terror y una obra clave de la que beben las otras dos novelas que junto a ella componen el triunvirato del subgénero literario de las casas encantadas, “La casa infernal”, de Richard Matheson, (de la que ya hablamos) y “El resplandor”, de Stephen King.

Shirley JacksonAunque su obra más conocida es “La lotería” (”The Lottery”, 1948), “La maldición de Hill House” es sin duda la obra cumbre de la autora estadounidense en cuanto a impacto y repercusión, siendo fundamental su influencia en la carrera de autores como Richard Matheson o Stephen King.

Shirley Jackson se hizo famosa por causas extra literarias cuando su marido hizo público, en 1962, que la autora había practicado la brujería, algo que ella negó rotundamente, aunque tras su muerte, su hijo reveló que esos desmentidos solo trataban de evitar el rechazo público, ya que su madre practicaba la Ouija, leía las cartas del Tarot y poseía unos quinientos libros de ocultismo.
Sea como fuere, Shirley Jackson creó una de las principales novelas de horror del siglo XX.

“La maldición de Hill House” narra el experimento llevado a cabo por el doctor John Montague, filósofo y antropólogo dedicado al estudio de las llamadas “casas encantadas”, con el fin de dar una explicación racional a los fenómenos paranormales atribuidos a este tipo de lugares.

En su búsqueda de un lugar idóneo para sus investigaciones, el doctor Montague localiza una mansión llamada Hill House, con una reputación bastante siniestra y a la que se atribuyen varias desgracias sin explicación aparente y que nunca ha podido ser habitada más de unos cuantos días seguidos.
LA-MALDICION-DE-HILL-HOUSE-o2Montague decide alquilarla y formar un equipo de personas dispuestas a pasar una temporada en la mansión con el fin de experimentar y estudiar sus reacciones.
EL equipo de voluntarios lo formarán el propio doctor Montague; Eleanor, una mujer que ha pasado los últimos once años cuidando a su madre enferma y que busca empezar una nueva vida y encontrar su lugar en el mundo; Theodora, una joven curiosa y alegre, además de dotada presuntamente de ciertas capacidades psíquicas; y Luke, sobrino de la dueña de la casa y su futuro heredero, un vividor que formará parte del grupo por exigencia de su tía.
El grupo se propone pasar el verano en Hill House, sin más contacto con el resto del mundo que el matrimonio Dudley, quienes se encargarán de las labores domésticas y de hacer la comida, aunque solo durante el día, marchándose en cuanto empiece a caer la noche.
Con esta premisa, Shirley Jackson compone una historia que desde el primer momento nos deja claro que en ella no vamos a encontrar lo que esperamos. No es una historia de fantasmas al uso, no encontramos en ella grandes sobresaltos. Shirley Jackson se centra en la mente de los protagonistas, en el impacto que la casa produce en su psique, cuyos efectos se manifiestan en los diálogos y monólogos interiores de los personajes. Es una historia más psicológica que de terror, que se mueve en la ambigüedad y la duda. ¿Imaginación de los protagonistas? ¿Causas naturales o ambientales? ¿Fuerzas sobrenaturales? La respuesta siempre queda en manos del lector, que es quién debe interpretar lo que está pasando. Una historia donde la auténtica protagonista es Hill House, un caserón de arquitectura extraña, que altera las percepciones, perturbadora, claustrofóbica y opresiva, que por sí sola ya afecta sus huéspedes incluso antes de que ocurra nada anormal.

No podemos definir “La maldición de Hill House” como una novela aterradora, pero es tremendamente realista y verosímil, y ahí radica su poder de seducción, su capacidad de inquietar: el lector se puede creer perfectamente lo que está sucediendo, y es su propia imaginación la que aportará sus propios miedos a la narración.

“La maldición de Hill House” ha sido adaptada dos veces al cine, la primera, en 1963, conThe Haunting, dirigida por Robert Wise, una maravillosa película y bastante fiel a la novela; y la segunda, en 1999, con la también titulada The Haunting, dirigida por Jan de Bont, un despropósito del que no merece la pena hablar.LA-MALDICION-DE-HILL-HOUSE-03

Según Stephen King, reconocido admirador de la novela y su autora, Shirley Jackson “utiliza las convenciones del nuevo gótico americano para examinar una personalidad sometida a una presión psicológica extrema.”

¿Es necesario añadir algo más para que abráis sus páginas y os adentréis en los pasillos de la vieja mansión?

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