LA FAMILIA DEL VURDALAK, DE ALEXEI TOLSTOI

“La Familia del Vurdalak” (o “La Familia Vurdalak”, según la edición) de Alexei Tolstoi es un relato de vampiros.
Seguramente os estaréis preguntando por qué el morlock se decanta por este relato habiendo otras obras del género vampírico más conocidas, como “La novia de Corinto” de Goethe, “El vampiro” de Polidori, “Vampirismo” de E.T.A Hoffmann, “Berenice” de Edgar Allan Poe,  “Varney, el vampiro” de Malcom Rymer , “La metamorfosis del vampiro” de Baudelaire, “Carmilla” de Joseph Sheridan Le Fanu, “Drácula” de Bram Stoker, u obras más recientes, como las “Crónicas Vampíricas” de Anne Rice.
Todo a su tiempo.

Situémonos. Corría el año 1839 cuando se publicaba “La familia del Vurdalak” (“Sem’ya Vurdalaka”), con el subtítulo “Fragmento inédito de las memorias de un desconocido”, obra del autor ruso Alexei Konstantinovich Tolstoi, y descubierta por la crítica francesa en 1950, ya que de hecho fue escrita originalmente en francés.
la-familia-vurdalak-01Alexei Tolstoi nació en 1917, perteneciente a una antigua familia de la nobleza Ucraniana. Alexei Tolstoi contaba entre sus amigos personales a escritores de la talla Goethe o su primo, León Tolstoi, autor de “Ana Karenina” y “Guerra y Paz”. Tener como primo a León Tolstoi fue un hándicap para Alexei, cuya obra  quedó a eclipsada por la de su ilustre pariente, salvo este relato del que hablamos.

¿Y de qué trata “La Familia del Vurdalak”?
La historia comienza en un salón de Viena, en 1815. Tras un banquete, los invitados narran historias terroríficas. Un noble francés, el marqués d´Urfé, describe un encuentro con vampiros que tuvo hace varias décadas en Serbia, durante una misión diplomática.

El narrador cuenta como, en un pequeño pueblo serbio, toma posada en una humilde casa, invitado por la hospitalidad de Piotr, hijo del anciano Gorcha, quien salió en busca de un salteador turco de nombre Alibek, que junto a sus hombres recorría la comarca asaltando y robando. Gorcha  advirtió a sus tres hijos, Gueorgui, Piotr y la hermosa Zdenka,  que si en un plazo de 10 días no regresaba, no tuvieran piedad de él y le clavaran una estaca en el corazón, pues significaría que había muerto y se había convertido en un Vurdalak, o vampiro.
Gorcha regresa en el límite del plazo fijado, por lo que sus hijos no saben si es o no un Vurdalak, y aunque notan algo extraño en él, no se atreven a clavarle la estaca.

Y hasta aquí os puede contar este morlock sin destripar el relato.

¿Y qué tiene de especial este relato?

Para responder a esta pregunta es necesario saber algo más de su autor.
Alexei Tolstoi era  un profundo conocedor de la literatura eslava y un ferviente y reconocido seguidor de la literatura gótica inglesa. Sin embargo su relato no bebe de esta última, sino del “Tratado sobre los Vampiros”, del Padre Augustín Calmet.
Augustín Calmet (Mesnil-la-Horgne, 1627 – París, 1757) era un monje benedictino, sacerdote, abad del monasterio de Senones y un auténtico erudito y exégeta, que escribió un monumental comentario de la biblia en 23 volúmenes.
En 1757 publicó su Tratado de las apariciones de los ángeles, de los demonios y de las almas de los difuntos, cuyo segundo volumen,  Disertación sobre los redivivos en cuerpo, los excomulgados, los upiros o vampiros y los brucolacos.”, trata exclusivamente sobre el vampirismo. Calmet intentaba con esta obra hacer el primer tratado serio y racional sobre seres sobrenaturales en general y sobre los vampiros en particular, de cuya existencia estaba convencido, no por propia experiencia, sino por el testimonio de personas de intachable reputación, desde médicos a embajadores o militares, de los que recogió testimonios y casos documentados para hacer la primera clasificación exhaustiva de estos seres, intentando separar verdad de mentira, observaciones racionales de supersticiones y folklore. Para ello, Calmet, que ya hemos dicho que era un estudioso erudito de la Biblia, comparaba estos casos con los múltiples ejemplos que aparecen en las sagradas escrituras de muertos redivivos, los únicos casos de los que tenía la certeza que eran ciertos, para intentar discernir si tenían las mismas características y así poder atribuirlos a una intervención divina (o demoniaca), o bien carecían de ellas y por tanto no resultaban creíbles.

El tratado de Calmet y inspiró a numerosos autores, como Polidori o Bram Stoker, y, especialmente, a Alexei Tolstoi.
Alexei Tolstoi combinará esa visión “racional” del Tratado de Calmet, con su propia erudición en las tradiciones de su Rusia natal, tierra de vampiros, y del folklore eslavo, dando como resultado un relato de un realismo brutal, muy alejado de la versión romántica del vampiro literario del siglo XIX.

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El “Tratado sobre los Vampiros” de Calmet y “La Familia del Vurdalak” de Alexei Tolstoi

Alexei Tolstoi consigue trasladarnos al territorio de las supersticiones ancestrales y transmitirnos un terror primitivo, casi instintivo. Su vampiro no es la figura idealizada, casi etérea, del aristocrático vampiro romántico, ni el alma torturada condenada a la inmortalidad, incapaz de alcanzar el eterno descanso, ni el seductor amante de presencia hipnótica. Su vampiro es el bestial Vurdalak, un depredador, un cadáver que se alimenta de los vivos como lo haría una sanguijuela, eligiendo como presa preferentemente a sus familiares, pues sobre ellos tiene una mayor influencia. Alexei Tolstoi nos retrata uno de los vampiros más auténticos y creíbles que podamos encontrar en la literatura clásica, una obra que ningún amante del género vampírico debería perderse.

¿Te atreverás a conocer al Vurdalak?

3 Comentarios
  1. Hace 3 años
    Alberto

    La fotografía de Tolstoi que publicas no es la del autor de La familia del Vurdalak, esta obra fue escrita por Alexei Konstantinovich Tolstoi (autor de principios del XIX), pero la foto que aparece en tu artículo corresponde a Alexei Nicolayevich Tolstoi (autor de relatos de ciencia ficción ya en la época soviética, tales como “El hiperboloide del ingeniero Garin”). Tampoco tiene gran importancia, por lo demás la entrada es muy interesante.

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  2. Hace 3 años
    Alberto

    Qué gracioso: ¡Tienes una sección llamada “El gazapo de la semana”!

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    • Hace 3 años
      El Morlock

      Tienes toda la razón, Alberto, ha sido un gazapo en toda regla, y de haberse producido en un cómic nos habríamos visto en la obligación de incluirlo en nuestra propia sección, jajaja.
      Gracias por hacernos notar el error y nos alegra que te haya interesado el artículo.

      Responder

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