LA CIENCIA FICCIÓN Y EL QUIJOTE

A día de hoy, en pleno siglo XXI, aún no hay un consenso a la hora de definir qué es la ciencia ficción, y son ya tantos los estudiosos que han propuesto su propia definición del género que podríamos rellenar todo el espacio de este artículo solo con recoger una tras otra todas ellas, y aún nos faltaría espacio.

la-ciencia-ficcion-y-el-quijote-01Y si ya definir el género es un problema, señalar su origen, sus características, etc, sería entrar en un debate eterno e irresoluble. Otro tanto pasa al señalar los antecedentes del género, ya que, por ejemplo, nos podemos encontrar a investigadores que encuentran elementos de ciencia ficción en mitos y leyendas que se remontan a los orígenes mismos de la humanidad, y mencionan el Mito de Gilgamesh, la Odisea’, la historia de Dédalo y otras obras clásicas. Otros no llegan tan lejos, y se remontan a ‘La Divina Comedia’ de Dante, a ‘Cyrano de Bergerac’ de Edmond Rostand, y obras posteriores.

Pero ¿Es correcto incluir la obra cumbre de Miguel de Cervantes, y de la literatura en lengua castellana, en esta lista de antecedentes de la ciencia ficción? ¿Realmente encontramos elementos del género en ‘El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha’, una obra cuyo fin es la sátira retratando los defectos de la sociedad de su tiempo?

Lo cierto es que en ‘El Quijote’ encontramos varios elementos que nos llevan a incluirlo en esta lista de ilustres antecedentes literarios de la ciencia ficción, desde un vehículo volador, a un país utópico, pasando por una poción prodigiosa. Veámoslo-

CLAVILEÑO

En el comienzo del capítulo XLI, titulado ‘De la venida de Clavileño con el fin desta dilatada aventura’, se nos describe un caballo fabricado en madera y llamado Clavileño, capaz de volar y maniobrar por los aires al accionar una clavija situada en su cuello, con la que también se controla su vuelo. Una historia que nos recuerda la del caballo de ébano que aparece en ‘Las Mil y Una Noches’. Si bien es cierto que todo se trata de una broma ideada por la condesa Trifaldi y unos duques para burlarse de Don Quijote y de Sancho Panza, en dicho capítulo podemos leer lo siguiente sobre tan prodigioso vehículo:

‘Llegó en esto la noche, y con ella el punto determinado en que el famoso caballo Clavileño viniese, cuya tardanza fatigaba ya a don Quijote, pareciéndole que pues Malambruno se detenía en enviarle, o que él no era el caballero para quien estaba guardada aquella aventura o que Malambruno no osaba venir con él a singular batalla. Pero veis aquí cuando a deshora entraron por el jardín cuatro salvajes, vestidos todos de verde yedra, que sobre sus hombros traían un gran caballo de madera. Pusiéronle de pies en el suelo y uno de los salvajes dijo: Suba sobre esta máquina el que tuviere ánimo para ello. Aquí, dijo Sancho, yo no subo, porque ni tengo ánimo ni soy caballero; y el salvaje prosiguió diciendo: y ocupe las ancas el escudero, si es que lo tiene, y fíese del valeroso Malambruno, que, si no fuere de su espada, de ninguna otra ni de otra malicia será ofendido; y no hay más que torcer esta clavija que sobre el cuello trae puesta, que él los llevará por los aires adonde los atiende Malambruno; pero porque la alteza y sublimidad del camino no les cause váguidos, se han de cubrir los ojos hasta que el caballo relinche, que será señal de haber dado fin a su viaje.’la-ciencia-ficcion-y-el-quijote-02

EL BÁLSAMO DE FIERABRÁS

El Bálsamo de Fierabrás se nos describe como una poción mágica capaz de curar todas las dolencias del cuerpo humano. Este bálsamo forma parte de las leyendas del ciclo carolingio y, según la leyenda, cuando el rey Balán y su hijo Fierabrás conquistaron Roma, robaron en dos barriles los restos del bálsamo con que fue embalsamado el cuerpo de Jesucristo, que tenía el poder de curar las heridas a quien lo bebía.
En el capítulo X del primer volumen de Don Quijote de la Mancha, titulado ‘De los graciosos razonamientos que pasaron entre D. Quijote y Sancho Panza su escudero’, después de una de sus numerosas palizas, Don Quijote cuenta a Sancho Panza que él conoce la receta del bálsamo.

Más tarde, en el capítulo XVII, titulado ‘Donde se prosiguen los innumerables trabajos que el bravo Don Quijote y su buen escudero Sancho Panza pasaron en la venta, que por su mal pensó que era castillo’, Don Quijote le revela a Sancho los ingredientes del bálsamo, que son aceite, vino, sal y romero. Tras conseguir dichos ingredientes, Don Quijote los hierve y los bendice con ochenta padrenuestros, ochenta avemarías, ochenta salves y ochenta credos. El caballero se lo bebe y el bálsamo le provoca vómitos y sudores, aunque finalmente se siente curado después de dormir. Sin embargo, cuando es Sancho quien lo bebe, actúa como un laxante, efecto que atribuye Don Quijote al hecho de que Sancho no es caballero andante.la-ciencia-ficcion-y-el-quijote-03

LA ÍNSULA BARATARIA

En el Quijote  la utopía tiene un lugar muy relevante. La novela está llena de temas, motivos y aspectos utópicos, como la utopía quijotesca del viejo ideal de la caballería, que Don Quijote pretende restaurar, frente al estado moderno; la visión nostálgica del pasado en el discurso de Don Quijote, una edad dorada que también pretende hacer renacer; o, cómo no, la utopía del buen gobierno, que encarna Sancho como gobernador de la isla Barataría.

En el capítulo XLV, titulado ‘De cómo el gran Sancho Panza tomó la posesión de su ínsula, y del modo que comenzó a gobernar’, tiene lugar esta farsa ideada por los duques, quienes, para burlarse de Sancho Panza, otorgan al escudero, como recompensa por su buen servicio al caballero andante, el gobierno de una ‘ínsula’, prometida por Don Quijote. Sancho, se convierte así en gobernador de esta “ínsula” llamada Barataria. Pero, pese a demostrar tanto su inteligencia como su carácter sencillo en sus labores de gobierno, renunciará pronto tras verse acosado por todo tipo de peligros y por un médico, Pedro Recio de Tirteafuera, que no le deja probar bocado.

Con la ínsula Barataria, como ya hemos dicho,  no encontramos ante un tema clásico de la ciencia ficción como es el del país utópico, al que ya trató Antonio Maravall en su ensayo de 1976 ‘Utopía y Contrautopía en el Quijote’, quien dice:

‘Como es normal en tantos programas de reforma, la novedad consiste en un restablecimiento: volver a traer al presente la imagen de una sociedad perfecta entrevista apenas en una lejanía imprecisa, indefinible, prácticamente sin tiempo ni lugar.’

Sin embargo, la propia intención de Cervantes es motivo de debate entre los que se quedan con el utopismo de su protagonista y los que ven un sentido antiutópico en la obra, ya que Cervantes, a pesar de su simpatía por los ideales de su héroe, rechaza las utopías de Don Quijote, y lo manifiesta en un equilibrio sorprendente entre las victorias del ingenioso hidalgo (20) y sus derrotas (también 20).

Así, la novela fue interpretada, según el lugar, como una contrautopía, como en la Inglaterra del siglo XVIII; o ,ya en el siglo XX, la interpretación que se ha dado de la novela como una advertencia sobre los fanáticos que pierden todos los rasgos humanos luchando contra el mal; o como una utopía, como sucedió con los románticos españoles y alemanes, con debilidad por la Edad Media; con  los escritores y pensadores españoles de la Generación del 98, con sus anhelos de la grandeza de la España del pasado; o en Rusia, donde los lectores vieron en el héroe, un humanista que encarna el amor al próximo, listo para sacrificarse en bien de la humanidad, y en sus ‘hazañas’, un modelo a seguir.la-ciencia-ficcion-y-el-quijote-04

Un debate apasionante que pone de manifiesto el porqué la inmortal obra de Miguel de Cervantes se resiste a dejar de estar de actualidad.

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