GHOSTWRITER, EL ESCRITOR FANTASMA (PARTE I)

El Ghoswriter (Escritor Fantasma), más conocido en España como Negro (“Persona que trabaja anónimamente para lucimiento y provecho de otro, especialmente en trabajos literarios”, Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) suele ser un escritor profesional a quien se contrata para escribir autobiografías, cuentos, artículos, novelas u otras obras sin recibir oficialmente los créditos por tales trabajos, aunque muchas veces aparece como colaborador. Es muy común que políticos, actores y otro tipo de celebridades los contraten para escribir la historia de su vida o redactar artículos en las revistas.

La figura del Ghostwriter o negro no es exclusiva del mundo literario. Por ejemplo, en el mundo de los cómics es normal que autores consagrados recurran a otros dibujantes para que imiten su estilo y hagan parte o la totalidad de la obra para luego publicar las páginas con su nombre. También se da el caso en que la editorial acude a otros autores para que continúen con los personajes porque se quiere modificar los originales, aumentar la producción o se ha roto por algún motivo la relación con el dibujante original. Estos autores en la sombra son llamados también clones, ya que imita el estilo de otro autor. Muchos de los dibujantes de cómics famosos hoy en día comenzaron siendo los negros de otros autores.

Pero esta figura no es nueva. Hay autores cuya prolífica y extensa obra  ha generado la acusación de tener a su servicio un grupo de negros que escriben bajo sus órdenes. Hay también autores famosos que comenzaron su carrera como ghostwriter (el mismo Fernando Sánchez Dragó reconoce haberlo hecho cuando era joven). Juan Eslava Galán, por su parte señala:

“Los negros suelen ser escritores que fueron famosos en su tiempo y después pasaron y ya no tienen quien les edite. Escriben a la manera de un autor consagrado que los contrata y luego ese autor corrige los textos para hacerlos suyos. Puede decirse que son obras del taller de…, como en la pintura antigua”.

Así que, una vez aclarado a qué nos referimos, es intención de este morlock hacer un repaso a los casos más famosos de ghostwriters o negros literarios de la historia.
¿Os interesa el viaje?
Pues si es así, empezamos por uno de los casos más famosos y documentados. Nos referimos a la “pareja artística” formada por Alexandre Dumas padre y Auguste Maquet.

ALEXANDRE DUMAS Y AUGUSTE MAQUET

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Alexandre Dumas

Hay escritores que publican tanto que la única forma que tienen de seguir manteniendo el ritmo es echar mano de colaboradores para que les ayuden, o incluso les escriban las novelas completas. El caso más conocido fue precisamente el de Alejandro Dumas padre, del que se dice que llegó a tener unos 76 negros literarios.

Existen varias anécdotas al respecto. Se cuenta que en una ocasión Dumas le preguntó a su hijo: “¿Has leído mi nueva novela?”. A lo que el hijo contestó: “No, ¿Y tú?”.

Otra anécdota que se cuenta es que en una ocasión Dumas se encontraba muy apenado porque había muerto su negro y porque empezaba a estar agobiado por sus compromisos editoriales. Entonces se le acercó un hombre que le dijo: «Alejandro, no te preocupes, yo soy el negro de tu negro».

Pero su más famoso ghoswriter fue sin duda Auguste Maquet, quién colaboró con Dumas en sus obras más famosas: Los Tres Mosqueteros, Veinte años después, El Vizconde de Bragelonne y El Conde de Montecristo, todas atribuidas solo a Dumas.

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Auguste Maquet

Desde 1838 hasta 1848 ambos produjeron multitud de obras teatrales y novelas. Maquet dedicaba largas jornadas laborales, (12-14 horas), a hilvanar argumentos y estructuras para que Dumas hiciera las correcciones,  trabajara los detalles y les diera su “toque” especial de emoción, aventura y caracterización de los personajes..
Dumas presionaba a Maquet a través de las esquelas publicadas en la prensa, un método discreto con el que le hacía llegar mensajes como: “Es culpa suya, mi querido amigo, si no vamos más rápido; desde ayer a las nueve que estoy cruzado de brazos”.
Una prueba de la exasperación que provocaba este hecho en círculos literarios es el panfleto que publicó Eugène de Mirecourt, titulado Fábrica de novelas, Casa Alejandro Dumas y Compañía, y en el que decía: ” Rascad la obra del señor Dumas, y encontraréis al negro (el término francés nègre ya se usaba entonces) Contrata a tránsfugas de la inteligencia, a traductores a sueldo, que se rebajan a la condición de negros trabajando bajo el látigo de un mulato”.

Pese a lo que podría pensarse, Maquet y Dumas tenían una estrecha amistad, y ni siquiera después que Dumas incumpliera acuerdos y pagos comprometidos, lo que llevó a una crisis temporal en la relación y a un proceso judicial (Maquet pedía recibir más dinero por su trabajo y que se le reconociera como coautor de las obras en las que colaboró), Maquet dejó de admirarlo: “Lo proclamo uno de los más brillantes espíritus entre los ilustres y el mejor quizás entre los hombres de buena voluntad”, decía de él cuando terminó la colaboración entre ambos.

Finalmente, tras varios años, la sentencia condenó a Dumas a pagar a Maquet una considerable suma de dinero, pero la autoría de las novelas se mantendría a nombre de Dumas. Cuando se separaron ambos acabaron perdiendo: Maquet intentó lograr el éxito por su cuenta pero no lo consiguió y la obra de Dumas cayó en declive, lo que vendría a demostrar que tan importante era el genio de Dumas como las ideas y argumentos de Maquet.

Sobre la relación entre ambos escritores se han escrito multitud de libros y estudios, además de ser llevado a la gran pantalla en la película francesa de 2010 L´Autre Dumas del director Safy Nebou, en la que Alexandre Dumas fue interpretado por Gérard Depardieu y Auguste Maquet por Benoît Poelvoorde.

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Gérard Depardieu (Dumas) y Benoît Poelvoorde (Maquet)

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