GHOSTWRITER, EL ESCRITOR FANTASMA (PARTE II)

Como ya vimos en la primera parte de este artículo, el Ghoswriter (Escritor Fantasma), más conocido en España comoNegro”, suele ser un escritor profesional a quien se contrata para escribir autobiografías, cuentos, artículos, novelas u otras obras sin recibir oficialmente los créditos por tales trabajos, aunque muchas veces aparece como colaborador.

Muchos son los autores que han ejercido este oficio no tan insólito, si hemos de creer los testimonios de los profesionales del mundo editorial y las confesiones de bastantes escritores.

Y si en nuestra primera entrega tratamos el conocido caso de Alexandre Dumas y Auguste Maquet, hoy vamos a hablar de otros no menos famosos, tanto que han dado origen a la llamada “Teoría Marlowe”. Nos referimos al caso de William Shakespeare y Christopher Marlowe.

ghostwriter-II-04¿El gran Shakespeare, el “Bardo inmortal”, acusado de no ser autor de sus obras?
Pues sí, la esta teoría es muy conocida y antigua, ya que tiene su origen a comienzos del siglo XVIII, aunque quién la popularizó fue Calvin Hoffman (1906-1986), crítico teatral y autor del libro The Man Who Was Shakespeare.

¿Quieres saber más?

Pues acompaña al Morlock en este viaje que nos lleva hasta el 30 de mayo de 1593, día de la muerte de Christopher Marlowe… o eso dicen.

 

LA TEORÍA MARLOWE

Christopher Marlowe, nacido en 1564, fue dramaturgo, poeta, traductor, el autor más afamado de su época y considerado el gran predecesor de Shakespeare. Al menos ese es el canon en el mundo académico, que considera que la autoría de las obras de Shakespeare está bien establecida, no dando relevancia a las dudas que se suscitan sobre esta autoría, considerándolas meras especulaciones.
Sin embargo los defensores de la “Teoría Marlowe” no comparten esta opinión.

¿Y en que basan sus sospechas? Veámoslo.

En sus tiempos de estudiante,  en Cambridge, en 1587, las autoridades universitarias le negaron el título de licenciado debido a sus largas ausencias y al rumor de que Marlowe se habría convertido al catolicismo y habría viajado a Reims (Francia) con el fin de preparar su sacerdocio. Sin embargo, se recibió una orden del Privy Council de la reina a su favor, elogiándolo por su fidelidad y servicios a la reina. Reims era entonces origen de intrigas católicas en contra de la corona, por lo que todo hace suponer que Marlowe estuvo allí en labores de espionaje en nombre de la reina. A Marlowe, por supuesto, se le otorgó la licenciatura.

 

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Christopher Marlowe

También, se conoce su relación con Thomas Walsingham (recordad este nombre, pues será crucial en la historia), primo de Sir Francis Walsingham, secretario de estado y responsable de los servicios de espionaje, hasta el mismo día de su muerte, lo que hace suponer que nunca abandonó estas labores de espionaje. En el momento de su extraña muerte, Marlowe estaría bien relacionado en las altas esferas del poder político. Y nos referimos a la muerte de Marlowe como “extraña” porque así fue.
Semanas antes de su “muerte”, su amigo Thomas Kyd, con el que Marlowe compartía residencia, es detenido acusado de traición. Kyd es sometido a tortura y lo delata, achacándole la autoría de escritos comprometedores encontrados en la casa y acusándolo de ateo y homosexual. Tras la detención de Kyd, Marlowe saldría de Londres y se dirigiría a Scadbury, para alojarse en la finca de Thomas Walsingham, del que ya hemos hablado antes.

Tres días antes de su muerte, se  presentó ante el consejo privado de la reina un informe contra Marlowe acusándolo de blasfemo, ateo, delincuente y homosexual.

Y aquí entra en escena esta teoría. Ante estas acusaciones a Marlowe le habría sido muy difícil escapar a una condena por traición. Pero Marlowe, además de ser el protegido de Thomas Walsingham, y dados sus contactos con las altas esferas del poder político y sus actividades de espionaje, debía disponer de información comprometedora que haría desaconsejable que fuera  interrogado bajo tortura. En otras palabras, conocía los trapos sucios de los altos cargos de la nación.

Así que, ante esta situación de “punto muerto”, se pacta una salida que beneficie a todos: Marlowe debe desaparecer.

El 30 de mayo, Marlowe se encontraba reunido con 3 personas en una taberna de Deptford, uno, al servicio de Thomas Walsingham, y los otros dos relacionados con actividades de espionaje. Estas tres personas serían los únicos testigos de la muerte de Marlowe, que se produciría en una reyerta tras la cena, en la que Marlowe, por accidente, se apuñala en un ojo con su propia daga.

Marlowe es enterrado allí mismo, en Deptford, rápida y discretamente. Según la “Teoría Marlowe”, todo habría sido un montaje. Se habría escogido Deptford, una población bajo la jurisdicción de la corona y a orillas del Támesis, con una gran concurrencia de barcos, lugar desde donde sería fácil abandonar el país. Se habría buscado un cuerpo que simularía ser el de Marlowe mientras él habría huido de Inglaterra.

Una vez fuera de Inglaterra, habría seguido en contacto con Thomas Walsingham, al que le iría entregando su producción literaria. Walsingham se habría encargado de buscar un hombre de paja que firmase estas obras. Los defensores de la “Teoría Marlowe” consideran que ese hombre de paja fue William Shakespeare, cómico aventurero que no rechazó el acuerdo a cambio de fama, prestigio y una buena suma de dinero.

El debate sobre la autoría de las obras de Shakespeare se remonta a comienzos del siglo XVIII. Desde entonces, diversos estudiosos han mantenido que Shakespeare tan solo puso la firma a las obras de otro u otros autores. Además de Christopher Marlowe, también se han barajado los nombres de Francis Bacon, William Stanley y Edward de Vere. Pero centrémonos en Marlowe.

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William Shakespeare

Los indicios que han llevado a estos estudiosos a dudar de la autoría de Shakespeare se deben, principalmente, a la calidad y complejidad de estas obras en contraposición con la conocida falta de formación de Shakespeare. El  autor de estas obras debía tener una sólida formación clásica, así como un elevado dominio del inglés y una amplia cultura, incluyendo el conocimiento de otras lenguas. Los escépticos de su autoría sostienen que un personaje como Shakespeare, con una escasa formación, sin contacto demostrado con la cultura clásica, no pudo ser el autor de una obra influida por esa cultura. Que en la Inglaterra de la época, a un hijo del pueblo sin formación académica le habría sido imposible manejar un vocabulario de cerca de 29.000 vocablos que son los que, aproximadamente, contiene la obra. Tampoco, sin una amplia cultura, y sin conocérsele viajes, habría adquirido la influencia de otros autores que se reconocen en sus obras, ni habría podido recrear tan diversas situaciones y tramas.

Pero lo más curioso es que la carrera literaria de Shakespeare empieza justo el mismo año de la muerte de Marlowe, sin que se le conozca ninguna obra con anterioridad a esta fecha, mientras que Marlowe, teniendo ambos la misma edad (29 años), ya tenía una extensa producción literaria. A partir de ese año, Shakespeare empezaría a producir dos o tres dramas anuales.

Quizás fuera solo casualidad, pero sirvió para que los seguidores de la teoría siguieran buscando más similitudes entre ambos autores:

Así el primer poema publicado por Shakespeare, Venus and Adonis se basa en un tema mitológico inspirado en Ovidio. Se desconoce, y se duda, de que Shakespeare hubiera adquirido una formación clásica. Por el contrario, Marlowe escribió un poema similar, Hero and Leander, tradujo obras de Ovidio y se conoce su formación académica en el arte clásico.

Además, los dramas de ambos autores guardan similitudes de forma y de fondo. Marlowe es el primero que utiliza el verso blanco en sus dramas, característica que utilizará posteriormente Shakespeare en los suyos. Eduardo II (de Marlowe) puede considerarse el antecedente del teatro histórico de Shakespeare. En una y otras obras se supone de su autor, un elevado conocimiento de la historia de Inglaterra y se habría recurrido a las mismas fuentes.

Y no son pocos los autores adheridos a esta teoría.

En 1895,  Wilbur G. Zeigler, sugería, en el prólogo de una novela, que las obras atribuidas a Shakespeare eran, en realidad, de Marlowe.Esto sucedía con anterioridad a conocerse las extrañas circunstancias de la muerte de Marlowe, descritas en un documento descubierto por el profesor Leslie Hotson en 1925.
John MacKinnon Robertson
(19856-1933), periodista, parlamentario y racionalista, afirmó que la pluma de Marlowe se aprecia con claridad en Ricardo III y, en menor medida, en Enrique V, La comedia de las equivocaciones, Julio Cesar y Romeo y Julieta.

ghostwriter-II-03Pero como ya dijimos antes, fue Calvin Hoffman el principal defensor y difusor de la teoría. Hoffman incluso legó fondos para un premio anual a un ensayo sobre el tema de Marlowe y la autoría de las obras de Shakespeare, y para otro premio al trabajo que logre probar irrefutablemente la autoría de Marlowe, premio que, evidentemente, aún no se ha otorgado.

Por su parte, Hoffman también encontró similitudes casi literales en diversos versos de ambos autores:

En el Fausto de Marlowe, cuando éste contempla a Helena de Troya aparece: “Was this the that launched a thousand ships?”

Y en Troilus and Crecida de Shakespeare aparece como: “She is a pearl / Whose price hath launched above a thousand ships.”

En El Judío de Malta de Marlowe podemos leer: “I… hold there is no sin but ignorance.”

Y en Twelfth Night de Shakespeare:“I say there is no darkness but ignorance.”

Marlowe también escribió: “Holla, ye pampered jades 0f Asia. / What, can ye draw but twenty miles a day…”

Y Shakespeare en Enrique IV escribiría: “And Hollow pampered jades of Asia, / Which cannot go but thirty miles a day;”.

Pero la “Teoría Marlowe” también tiene dos corrientes dentro de sí misma. La primera defendería que Shakespeare era solo un “hombre de paja”; la segunda es que Shakespeare era el propio Marlowe en persona, que había adoptado una nueva identidad bajo ese nombre. Esta teoría se basa en la similitud física entre ambos autores que, recordemos, tenían la misma edad.

Por supuesto, a todas estas similitudes hay que contraponer las numerosas diferencias esgrimidas por los partidarios de la autoría Shakespeariana de las obras.

Pero lo cierto es que  el debate se ha extendido y el número de personalidades de la literatura y el teatro que se han sumado a las dudas sobre la autoría de Shakespeare ha ido creciendo.
¿Y vosotros que opináis? ¿Marlowe o Shakespeare?

 

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