ELRIC DE MELNIBONÉ, de Michael Moorcock

“Elric de Melniboné”, de Michael Moorcock no es un libro fácil de reseñar.

De hecho, si leéis reseñas del libro es posible que no os encontréis dos iguales. En algunas os dirán que es el mejor libro que han leído, y en otras que ni siquiera pudieron terminarlo; en unas que es un clásico por el que no pasa el tiempo, y en otras que la obra ha envejecido muy mal y está muy anticuada para los gustos actuales; en unas que es imprescindible, en otras que es totalmente olvidable; en unas que es sorprendente, en otras que es predecible; unas valoran su prosa directa y clara y otros la tachan de excesivamente simple y pobre.
La crítica es muy contradictoria, y esto podría hacer dudar al que se acerca por primera vez  (o tiene la intención de hacerlo) al personaje.
Pero lo cierto es que para los aficionados al género de Espada y Brujería, Elric es uno de los personajes clave, más populares y más representativos del género, pese a sus peculiaridades que le hacen ser completamente distinto a cualquier otro personaje.

elric-de-melnibone-01Pero empecemos por saber quién es Michael Moorcock.
Michael John Moorcock (Londres, 1939), ha sido editor, periodista, crítico, compositor, músico de grupos de rock, activista anarquista, y promotor del movimiento conocido como New Wave o Nueva Ola. Es decir, es un transgresor, un rebelde.
Y por supuesto, es un prolífico escritor de ciencia ficción y fantasía, firmando sus obras con su propio nombre o con pseudónimos como Bill Barclay, William Ewert Barclay, Michael Barrington, Barrington J. Bayley, Edward P. Bradbury, James Colvin, Warwick Colvin Jr., Philip James o Desmond Reid.

Michael Moorcok es el creador de personajes como, por supuesto, Elric de Melniboné, Corum, Dorian Hawkmoon, Jerry Cornelius o la Famila Von Bek, y ha ganado premios tan prestigiosos como el Premio Nébula (1967), el Premio August Derleth (1972, 1973 y 1975), el Premio British Fantasy (1976 y 1977), el Guardian Fiction (1977), el World Fantasy (1978), el John W. Campbell (1978) y el Damon Knight SFWA Grand Master (2088) entre otros. Un historial envidiable que ya os deja bien a las claras que estamos ante uno de los grandes  nombres del género.
Pero Michael Moorcock también es un personaje polémico. Moorcock es un reconocido seguidor de la obra de Mervyn Peake y también un detractor acérrimo de J.R.R. Tolkien, al que atacó (o más bien a su obra “El Señor de los Anillos”) en el artículo titulado “Pooh épico” (por el personaje infantil Winnie the Pooh), en el que criticaba también a otros célebres escritores, como C.S. Lewis (autor de “Las Crónicas de Narnia”) y Richard Adams, acusándoles de tener un estilo pobre y de ser conservadores burgueses (que identificaba con los “Tory” del Partido Conservador Británico), que estaban en contra de la tecnología, el progreso y los cambios políticos, y que  idealizaban el mundo rural, mientras que alababa a otros autores como Terry Pratchett, J.K. Rowling o Ursula K. Le Guin, entre otros.
Por supuesto, este posicionamiento ya le granjeó el odio eterno de todos los “tolkienianos” y de los fans del león Aslan y los hermanos Pevensie (y puede que en este momento, amigos del morlock, también os esté condicionando a vosotros a la hora de acercaros, o no, a su obra).

Pero centrémonos en Elric.

elric-de-melnibone-02“Elric de Melniboné”, publicada en 1973, es la primera novela de un ciclo de 8, protagonizadas por dicho personaje, aunque su primera aparición fue en 1961, en un relato titulado “The Dreaming City”, publicado en la revista Pulp Science Fantasy.
En esta primera novela se nos presenta a Elric, el 428º emperador de Melniboné, una isla estado decadente, ya alejada de su antigua gloria. Elric es un emperador aburrido, contemplativo, un albino, débil y enfermizo, que dedica más tiempo a la lectura que a gobernar, enamorado de su prima Cymoril. Esto provoca que muchos de los que le rodean duden de su capacidad para gobernar y devolver su pasada gloria a Melniboné, en especial su arrogante primo Yyrkiin, hermano de Cymoril, que observa con desesperación la incapacidad de Elric y se siente frustrado al considerar que él sería mejor gobernante.
La oportunidad de Yyrkoon para asesinar a Elric y ocupar el trono llegará con el intento de invasión de Melniboné por parte de la flota de los Reinos Jóvenes.
Esta es la trama de inicio de la novela (no revelaremos más para no estropearos el descubrimiento de esta obra) que comienza así:

“Ésta es la historia de Elric antes de que fuera llamado Asesino de Mujeres, antes del colapso final de Melniboné. Ésta es la historia de la rivalidad con su primo Yyrkoon y del amor por su prima Cymoril, antes de que esa rivalidad y ese amor provocaran el incendio de Imrryr, la Ciudad de Ensueño, saqueada por las hordas de los Reinos Jóvenes. Ésta es la historia de dos espadas, la Tormentosa y la Enlutada, de cómo fueron descubiertas y del papel que desempeñaron en el destino de Elric y de Melniboné; un destino que iba a conformar otro mayor: el del propio mundo. Ésta es la historia de cuando Elric era el rey, el jefe máximo de los dragones, las flotas y de todos los componentes de la raza semihumana que había regido el mundo durante diez mil años”.

elric-de-melnibone-03Elric es uno de los personajes más conocidos, carismáticos del género, que ha influido en muchos autores posteriores y en la creación de sus personajes.
Elric, como no podía ser menos viniendo de un autor tan controvertido, se aleja del prototipo de héroe de relato de fantasía heroica, lo que también es un factor en su contra a la hora de atraer al lector de obras más tradicionales o típicas dentro del género.
Elric no es un atlético guerrero criado en la batalla, no es un gran espadachín, no es un héroe sacrificado, valeroso y de honor intachable. Elric es un personaje trágico, débil y enfermizo, que necesita su “medicina” para vivir (en realidad drogas y pociones), que usa la hechicería y que va armado con una espada mágica que se alimenta de las almas de sus víctimas. Pero sobretodo, Elric no lucha por el bien, porque en su mundo no existen los conceptos de bien y mal, sino los de orden y caos, fuerzas más allá del control de los mortales.
Y Elric, como todos los melnibonenses, es adorador de Arioch, uno de los Señores del Caos, enfrentados a los Dioses del Orden en una guerra eterna en la que ninguno de los bandos prevalece, y en la que Elric se convertirá en una pieza crucial (un peón más que otra cosa) en el juego de los Dioses del Caos para romper ese equilibrio.

Con esta serie nació el concepto del Multiverso, con el que Moorcock revolucionó el género, y por el cual sus personajes saltan de una novela a otra creando así una compleja red  de relaciones entre ellos.elric-de-melnibone-04

Pero como ya dijimos al principio, la obra de Moorcock tiene tantos seguidores como detractores, así que ¿En qué bando se sitúa el morlock?
Pues, como ya sabréis a estas alturas, en el bando de los que opinan que los extremos suelen estar siempre equivocados, y que hay que valorar cada libros en su justo lugar y con la perspectiva adecuada.
El morlock es un tolkiniano convencido (no en vano fue ”El Hobbit” la obra que le descubrió el género fantástico cuando solo era un peludo cachorro); incondicional de las novelas de Robert E. Howard (Conan, es especial); enganchado sin remedio a la saga del elfo oscuro de R.A. Salvatore, seguidor de las aventuras de Fafhrd y el Ratonero Gris de Fritz Leiber; viajero del Mundodisco de Terry Pratchet del uno al otro confín; conspirador en los Siete Reinos de George R. R. Martin; …En esta rica mezcolanza ¿cómo no iba a haber sitio para el emperador albino de Melniboné?

Sí, en mi opinión el tiempo le ha jugado una mala pasada a estas novelas, y sus historias han perdido ese toque de novedad y sorpresa, pero no podemos olvidar que es uno de los pioneros del género y uno de sus primeros innovadores, que ha influido en la obra de muchos autores posteriores y que, precisamente por eso, porque reconocemos en esas otras obras la influencia de Moorcock, podemos tener la sensación de que no aporta nada nuevo, cuando en realidad es justo lo contrario.

Y sí, a la mayoría de las críticas no les falta su fondo de razón (su estilo es sencillo, puede que a veces demasiado, su narrativa a veces da la impresión de improvisación, de que las tramas no guardan relación entre sí; algunos de personajes carecen de profundidad y son casi esbozos, etc), pero les falta la perspectiva del tiempo, no tienen en cuenta cuando fueron escritas estas novelas y cuál era el panorama del género en ese momento ni qué aportó Moorcock de novedoso.
En Elric no encontramos el trasfondo mitológico de J.R.R. Tolkien, ni las insuperables descripciones de Robert E. Howard, ni las complejas tramas de George R.R. Martin, ni la acción vibrante de R.A. Salvatore, ni los personajes cercanos y reales de Fritz Leiber. Pero en Elric encontramos al antihéroe por antonomasia, el personaje trágico y gris, víctima de un destino aciago.

Puede que la obra de Michael Moorcok te conquiste o puede que te decepcione, pero estamos ante uno de los puntales del género, y merece sobradamente estar en la biblioteca de todo buen seguidor del género que se precie de serlo.

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