EL NOMBRE DEL VIENTO, DE PATRICK ROTHFUSS

Hoy vamos a hablar de El nombre del viento, de Patrick Rothfuss, publicado en 2007 (a España no llegó hasta 2009), novela que recibió una gran acogida tanto de crítica como de público.
¿Un libro de “Fantasía Heroica” más? No, ni mucho menos. El nombre del viento no es “un libro más”, y por ello os invitamos a conocerlo.

Y como ya sabréis aquellos que seguís las reseñas del Morlock, siempre empezamos por conocer al autor del libro.

PATRICK ROTHFUSS

“El nuevo Tolkien”, “El sucesor de George R. R. Martin”, “Una historia digna de las plumas de Le Guinn y Sapkowski”,… Estos son algunos de los calificativos que ha recibido Patrick Rothfuss por parte de la prensa y la crítica. No es el primero en ser comparado con los grandes nombres del género, de hecho es todo un clásico que a los nuevos autores se les dé bombo de esta manera. No hace mucho el Morlock ya dedicó una reseña a Christopher Paolini, apodado “El Tolkien del siglo XXI”. Y si la leísteis ya sabéis la opinión del Morlock a ese respecto. Sin embargo, el caso de Patrick Rothfuss es distinto, no es un mero truco publicitario, como en el caso de Paolini, sino que sin duda estamos ante un autor de una calidad tremenda y que está llamado a hacerse un sitio entre los grandes nombres del género, sin necesidad de ese tipo de comparaciones.
el-nombre-del-viento-de-patrick-rothfuss-01Nacido en 1973 en Madison, Wisconsin, donde continúa viviendo, Patrick Rothfuss ejerce la enseñananza como profesor adjunto de literatura y filología inglesa en la Universidad de Wisconsin-Stevens Point, donde estudió entre 1991 y 1999, año en el que se graduó.

Centrándonos en su (corta) carrera literaria, durante sus años de estudiante Rothfuss escribió la novela The Song of Flame and Thunder, que tardó siete años en completar, aunque no consiguió que ninguna editorial se interesara en su publicación. Pero en 2002 ganó el certamen literario de fantasía y ciencia ficción Writers of the Future, creado a principio de los años 80 por L. Ron Hubbard (padre de la Cienciología), con su relato The Road to Levinshir, un extracto de su novela.
Tras este reconocimiento, Rothfuss consiguió vender su novela a DAW Books. Para evitar confusiones con la serie A Song of Ice and Fire, de George R. R. Martin (cuyo primer tomo fue publicado en 1996), se decidió desestimar su título original, The Song of Flame and Thunder, y fue dividida en tres tomos, conformando la serie que se titularía Crónica del asesino de reyes (The Kingkiller Chronicle), compuesta por El nombre del viento (2007), El temor de un hombre sabio (cuyo borrador estaba listo en 2009 pero que, debido al perfeccionismo de Rothfuss y su deseo de pulir al máximo su novela, no se publicó hasta 2011) y Las puertas de piedra (aún sin publicar).el-nombre-del-viento-de-patrick-rothfuss-03
Además de los libros pertenecientes a la trilogía Crónica del asesino de reyes, Rothfuss publicó en 2005 Your Annotates, Illustrated College Survival Guide (una recopilación de sus artículos en el periódico del Campus), en 2010 Las aventuras de la princesa y el señor Fu (The Adventures of the Princess and Mr. Whiffle), y a lo largo de 2014 tiene previsto publicar El árbol del relámpago (The Lighting tree), The slow Regard of Silent Things y otra novela aún sin título.

EL NOMBRE DEL VIENTO

Lo primero que nos encontramos al abrir El nombre del viento, es con la dedicatoria del autor que dice:

“A mi madre, que me enseño a amar los libros y me abrió las puertas de Narnia, Pern y la Tierra Media.
Y a mi padre, que me enseñó que si tenía que hacer algo, debía tomarme mi tiempo y hacerlo bien”

Toda una declaración de intenciones.

El nombre del viento nos narra la historia de Kvothe (pronúnciese Cuouz), un héroe legendario, aventurero, ladrón, mago, mendigo y músico, al que encontraremos llevando una vida anónima como el posadero Kote, dueño de la posada Roca de Guía, donde vive acompañado por su amigo (y aprendiz) Bast.
A la posada llegará Devan Lochees, apodado El Cronista, que dedica su vida a escribir las biografías de los personajes más ilustres de su tiempo. El Cronista le ha estado buscando para convencerlo de que le relate su vida, ya que lo que se sabe de él está teñido y deformado por leyendas, rumores y todo tipo de peripecias sin verificar. Esto es lo que Kvothe hará, a condición de que será él el que dicte al Cronista lo que debe escribir, sin que este pueda cambiar, interpretar, añadir o excluir nada, algo que el Cronista acepta dado lo extraordinario de la situación. A lo largo de tres noches (El nombre del viento recoge la primera de ellas) Kvothe narrará la verdad sobre su historia, que aún no sabemos si servirá para encumbrarlo más o para desmitificarlo.

La narración de Kvothe comienza así:

«Me llamo Kvothe, que se pronuncia «cuouz».
Los nombres son importantes porque dicen mucho sobre la persona.
He tenido más nombres de los que nadie merece.
Los Adem me llaman Maedre. Que, según como se pronuncie,
puede significar la Llama, el Trueno o el Árbol Partido.
Mi primer mentor me llamaba E’lir porque yo era listo y lo sabía.
Mi primera amante me llamaba Dulator porque le gustaba cómo sonaba. Me han llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes. Todos esos nombres me los he ganado.
Los he comprado y he pagado por ellos.
Pero crecí siendo Kvothe. Una vez mi padre me dijo que significaba «saber».
He robado princesas a reyes agónicos.
Incendié la ciudad de Trebon.
He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo.
Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar.
He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día.
He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
Quizá hayas oído hablar de mí.»
En este primer libro de la saga conoceremos la dura infancia de Kvothe y su adolescencia, en la que desde el primer momento queda claro que estamos ante un chico extraordinario destinado a convertirse en un hombre excepcional.

No es un libro que destaque por su acción trepidante, no esperéis el ritmo frenético de las aventuras de Drizzt Do´Urden de R.A. Salvatore. Es un libro al que hay dedicarle su tiempo, sin prisas.
Decir esto de un libro de casi 900 páginas puede echaros a muchos para atrás, y estaríais cometiendo un tremendo error.
El nombre del viento es una novela tremendamente adictiva. La historia es apasionante y la narrativa de Patrick Rothfuss nos engancha y nos hace recorrer la infancia del protagonista, donde encontramos las bases del hombre en el que habrá de convertirse, y donde encontramos el origen de sus amigos y enemigos, su formación, su carácter, sus temores, sus obsesiones, sus primeros triunfos y fracasos, el hambre y la pobreza, el primer amor y la magia.
Un viaje comparable en muchos aspectos al de Harry Potter de J.K. Rowling, aunque más descarnado y duro.
Rothfuss es capaz de crear un mundo tremendamente real, en el que el componente fantástico encaja de una manera totalmente verosímil. Es un mundo lleno de matices, que nos recordará a otros mundos del género, pero que a la vez es completamente distinto.
Rothfuss crea una nueva forma de magia, que funciona creando “vínculos” entre los objetos, que es un completo acierto, ya que la dota de cierta “lógica” y de unos mecanismos que la hacen totalmente creíble.el-nombre-del-viento-de-patrick-rothfuss-02

Otro de los puntos fuertes de Rothfuss es su manera de narrar. Las páginas de El nombre del viento están llenas de descripciones detalladas, sin caer en lo tedioso o recargado, de personajes vivos, con matices, con personalidades bien definidas y diferenciadas, que viven en un mundo complejo donde sobrevivir (no digamos ya prosperar) es toda una hazaña si el destino no te ha dado las cartas adecuadas.
Mientras recorremos su infancia y adolescencia, descubrimos que Kvothe, el héroe casi mitológico que protagoniza tantos mitos y leyendas, es un chico especial, pero solo un chico al fin y al cabo. Kvothe tiene defectos, comete errores, se equivoca, es cabezota e impaciente. Pero también aprende, se corrige, se templa. Rothfuss ha sabido crear un personaje muy humano, con el que nos identificamos, o al menos, al que entendemos y acabamos apreciando.
Pese a todo, como única mancha a su narración (una mancha muy pequeña) habría que decir que hay momentos en el que parece que la historia se estanca un poco, en los que el ritmo decae. Pero son momentos puntuales que no enturbian una lectura que es apasionante.

El final del libro es todo un “cliffhanger”, una escena protagonizada por Bast y El Cronista, al nivel de las grandes series de televisión, que te deja con la miel en los labios y deseando que Rothfuss hubiera añadido un capítulo más.
El nombre del viento es un libro redondo, con un comienzo y un final (el prólogo y el epílogo) que dejan huella, que se te graban en la memoria.
Afortunadamente la segunda parte ya ha sido publicada. Desafortunadamente la tercera aún no.
Por último me gustaría hacer una mención a la traducción de la novela al castellano, obra de Gemma Rovira. Pocas veces se reconoce el mérito de una buena traducción, y sin embargo siempre nos acordamos de ella cuando ésta es deficiente, mediocre o directamente infame. Sin embargo, hay un capítulo en el libro, en la que Kvothe habla con Schiem, un porquero, con un habla tremendamente cerrada (según Kvothe habla “el habla profunda del valle” o directamente “paleto”) que desde el primer momento te hace imaginar el tremendo reto que debe haber sido traducir eso de forma coherente y manteniendo la esencia de lo que pretende transmitir el autor. Gemma Rovira lo soluciona con gran maestría, y no puedo dejar de reproduciros un fragmento para que lo apreciéis por vosotros mismos:

«El porquero se nos acercó y nos miró entornando los ojos.
-¿Mas qué facíais allí abajo?- preguntó con recelo-. Parecióme oír a alguien cantando tonadas.
-Mi prima cormana séia –dije imitando su forma de hablar y señalando a Denna-. Preciosa voz ha pora la música, ¿non es cierto?- Le tendí la mano- Muxo gusto en conoceros, señor, Cuothe podéis decirme.
El tipo se sorprendió al oírme hablar, y su adusta expresión se suavizó notablemente.
-Mío es el gusto, maese Cuothe.- replicó, y me estrechó la mano-. Non es corriente encontrarse con paisanos que las cosas digan commo débese. Los desgraciados que por acá desfilan se sienten commo si la boca alguien les hubiere embutida de lana.
Me reí.
-“Lana en la boca, lana en los sesos”, mi padre decía.
El porquero sonrió y dijo:
– Skoivan Schiemmelpfenneg podéis llamarme.
-Bastantes letras ha pora un rey –repuse-. ¿Grand ofensa os causo si lo recorto pora llamaros Schiem?
-Assí facem mis amigos. –Me sonrió y me dio una palmada en la espalda-. A los buenos mozos commo vosotros dos, bien está Schiem.»

En definitiva, si eres un amante de la literatura fantástica anota estos dos nombres: Patrick Rothfuss y Kvothe.
O mejor aún, no los anotes. Te aseguro que no será necesario porque no los olvidarás.

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