EL HOMBRE INVISIBLE DE H.G. WELLS

Hoy vamos a detenernos en otro clásico de los que todos hemos oído hablar, pero demasiado pocos hemos dedicado tiempo a leer: EL HOMBRE INVISIBLE de H.G. WELLS . Probablemente se deba a que, como en el caso de El Extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, de R.L. Stevenson, que ya comentamos, al tratarse de personajes tan conocidos tendemos a pensar que ya conocemos su historia, lo que en la mayoría de los casos es un tremendo error.

Y es que, sin llegar al nivel icónico de Drácula o del monstruo de Frankenstein, el hombre invisible es conocido por todos…¿O quizás no?
Pero vayamos por partes. El hombre invisible es obra de H.G. Wells, y fue escrito en 1897, después de La máquina del tiempo (1895) y entre La isla del Doctor Moreau (1896) y La guerra de los mundos (1898)
El nombre de H.G. Wells (1866-1946) ya ha salido con anterioridad en este blog, cuando comentamos La Guerra de los Mundos. Uno de los padres  de la ciencia, dijimos,  cuya obra ha influido en la ciencia ficción del s. XX y lo que llevamos del XXI, tanto indirectamente como dando lugar a películas de sus obras. También hablamos que toda la obra de H.G. Wells está influida por sus profundas convicciones. En La máquina del tiempo abordó el tema de la lucha de clases; en La guerra de los mundos , el libro que ya comentamos anteriormente, la crítica de los usos y costumbres de la época victoriana y las prácticas imperialistas británicas;  y en La isla del Doctor Moreau y en El hombre invisible, el libro que hoy nos ocupa, los límites éticos de la ciencia más allá del poder que le otorgan sus descubrimientos.

Los protagonistas de nuestra historia son por un lado Griffin, brillante estudiante de medicina y nuestro hombre invisible, y el Dr. Kemp, un compañero de universidad de este.
La historia comienza en el tranquilo pueblo de Iping, en West Sussex (Inglaterra), con la llegada de un misterioso forastero buscando alojamiento en la posada local, The Coach and Horses. El extraño viste un grueso abrigo largo y guantes, y lleva la cara completamente cubierta por vendas, grandes gafas y un sombrero de ala ancha. El forastero exige permanecer a solas, empleando la mayoría de su tiempo en su habitación trabajando con aparatos de laboratorio y sustancias químicas, atreviéndose a salir sólo de noche. A veces tiene arrebatos de ira y se le escucha golpear los muebles y maldecir, y pronto se convierte en la comidilla del pueblo, despertando primero la curiosidad y luego el miedo de los lugareños.

Mientras tanto, se suceden una serie de misteriosos robos en varias casas del pueblo en los que las víctimas no logran ver al ladrón. Una mañana en la que los posaderos, Mr. y Mrs. Hall, pasan por la habitación del extraño les entra la curiosidad cuando advierten que sus ropas están esparcidas por el suelo, pero no hay rastro alguno del forastero. Sin embargo, el mobiliario cobra vida y una silla vuela por el aire empujándoles fuera de la habitación. Más tarde ese día, Mrs. Hall se enfrenta al forastero respecto a lo sucedido y éste revela que es invisible, quitándose las vendas y las gafas para mostrar que no hay nada debajo. Mientras Mrs. Hall huye horrorizada, la policía intenta atrapar al extraño pero éste se quita toda la ropa y logra escapar.
Empieza así la huída de Griffin que tras varias peripecias da con el Dr. Kemp, al que pide ayuda y cuenta como sus estudios sobre la refracción de la luz le hicieron dar con la fórmula de la invisibilidad, que desgraciadamente parece ser irreversible.

A lo largo de este breve relato de solo unas 200 páginas, Wells nos lleva, con su habitual maestría, por un viaje en el que nuestra visión de Griffin irá cambiando radicalmente. En los primeros momentos sentiremos compasión, comprensión (él solo intenta dar con la cura, pero los chismosos del pueblo le espían y acosan) e incluso simpatía por su patética situación (Griffin es invisible, pero su ropa no, por lo que para que no le vean se ve obligado a ir desnudo, lo que en pleno invierno inglés supone que se encuentre al borde de la pulmonía, estornudando y buscando refugio donde puede). Luego justificaremos sus primeros desmanes (necesita dinero para buscar una cura, y solo puede conseguirlo robando). Pero poco a poco, el acoso de la gente y su enorme ego, que le hace ver a los demás como idiotas que no entienden ni valoran sus logros, le hacen víctima de ataques de cólera cada vez más frecuentes, y se vuelve violento y peligroso. Griffin se vuelve entonces contra el mundo. Ahora es consciente del poder que tiene y del terror que puede infundir en los demás. El hombre invisible puede estar en cualquier parte, puede entrar en tu casa, puede robar, puede atacarte por la espalda, o estrangularte mientras duermes, Nadie está a salvo de su venganza. Revela ante el lector su verdadera naturaleza: un ser egoísta, engreído, cruel y vengativo, cuyos crímenes ya no tienen excusa.

En el libro podemos encontrar una clara crítica al peligro de los avances de la ciencia sin control, a los científicos sin frenos éticos y morales movidos por el puro egoísmo y la búsqueda de fama, el prestigio o el poder. Pero también nos habla sobre la naturaleza humana, sobre la corrupción del poder. ¿Es el poder el que vuelve malvado a Griffin o solo saca a la luz su verdadera naturaleza? Wells no aclara este punto, dejándolo a criterio del lector.
Su estilo directo y fluido nos conduce sin dificultad hasta el final de la historia que se nos hace corta, en parte debido al ritmo ágil y fluido que da mucha fuerza al relato, y en parte a lo breve de la obra.

GE DIGITAL CAMERAEn resumen, otro clásico indispensable para los que sienten curiosidad por conocer el origen de la actual ciencia ficción, fácil de leer, de rápida lectura, con ritmo trepidante y que te deja con ganas de más. ¿Qué más se puede pedir a un libro escrito hace 116 años?

1 Comentario
  1. Hace 4 años
    jeremias

    copado

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