EL DRAGÓN DE HIELO, DE GEORGE R.R. MARTIN

Hoy os traemos la reseña de un libro de George R.R. Martin, uno de los escritores más populares de la actualidad gracias al éxito literario y televisivo de la saga “Canción de Hielo y Fuego” (“Juego de Tronos” en la televisión). Pero el libro del que hablaremos hoy no pertenece a dicha saga literaria (¿o sí?) s¡no que se trata de un cuento infantil: El Dragón de Hielo”.

No vamos a entrar a hablar de la figura de George R.R. Martin ya que nos parece sobradamente conocida, así que pasamos a hablar directamente del libro tratando de no destriparos demasiado por si os animáis a acercaros a él.

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“El Dragón de Hielo” es un cuento publicado por primera vez en 1980 y reeditado en 2012, aprovechando el boom que supuso la serie televisiva “Juego de Tronos” con el consiguiente reconocimiento mundial de su autor.

El cuento nos narra la historia de una niña llamada Adara, nacida durante la mayor nevada que se recuerda, lo que la afectó de la tal manera que la convirtieron en un ser único y diferente. Una niña del invierno.

Adara es una niña pálida, de piel fría, a la que no parece afectar el frío, el cual parece anidar también en su interior , ya que es una niña muy fría en sus emociones y en su trato con sus hermanos, su padre y el mundo en general. Solo hay una cosa que hace sonreír a Adara, el invierno, y no hay nada que la entristezca más que la llegada de la primavera, pues eso significa que tendrá que esperar un año a que vuelva el invierno.

Es entonces cuando, mientras todos buscan refugio y calor, ella puede divertirse a solas en el bosque, construyendo castillos de hielo y jugando con las lagartijas de hielo.

Pero el mundo de Adara cambiará cuando, con cinco años, conozca a un ser mítico, un auténtico Dragón de Hielo.

“El Dragón de Hielo” es el primer y único cuento infantil escrito por George R.R. Martin hasta el momento.

Se trata de un cuento corto (unas 60 páginas), dividido en ocho capítulos, escrito en un estilo muy distinto al que nos tiene acostumbrado el autor, con un lenguaje muy sencillo y nada enrevesado, muy accesible para los niños. El cuento recurre a muchos de los tópicos de la literatura juvenil (un personaje infantil con habilidades especiales, un ser mitológico y peligroso que se convierte en su compañero de juegos, el valor de la amistad, etc).

Pero, pese a ser un cuento infantil, éste se asemeja más a los cuentos clásicos de los Hermanos Grimm o Hans Christian Andersen, cuentos que pretendían educar  a los niños mediante historias aleccionadoras con una parte trágica o perturbadora que les enseñaban que el mundo es un lugar peligroso habitado por personas y criaturas igualmente peligrosas, tema del que ya hablamos en este blog.

“El Dragón de Hielo” no es un cuento para adultos (aunque éstos pueden disfrutar con su sencillez y fantasía), no encontraréis en él gestas épicas ni grandes batallas, pero tampoco es un cuento para niños pequeños, pues en él se dan situaciones que no podrán entender y, como no podían ser menos en un libro de George R.R. Martin, asistimos a la muerte de personajes de modos nada agradables, como ser quemado por el aliento de un dragón o ser congelado hasta convertir su cuerpo en algo tan frágil y quebradizo como el cristal. Todo ello con el dramático trasfondo de una guerra que pone en peligro a la protagonista y su familia y en la que ambos bando utilizan dragones, y con un final agridulce. Es decir, esto no es “Como entrenar a tu dragón”.

Como pega encontramos que Martin nos muestra que estamos en un mundo fantástico que apenas es esbozado y deja solo unos apuntes de él en el cuento, sin profundizar lo más mínimo (ni siquiera pone nombre al reino, al rey, a la aldea , la montaña, el bosque, etc) lo cual puede explicarse como una manera de mantener la sencillez de un cuento dirigido a un público infantil/juvenil y no complicar la historia con tramas políticas o bélicas. Sin en embargo en la segunda mitad del cuento Adara pierde completamente el protagonismo y el relato se centra en la guerra y en cómo afecta ésta a su familia. Así que nos encontramos con una especie de “quiero y no puedo”, en la que se nos dice que Adara tiene poderes extraordinarios pero no se nos llegan a explicar ni cómo los consigue ni en qué consisten exactamente ni si es la única con esas habilidades; tiene una relación con un dragón de hielo pero no se nos explica cómo ni porqué; hay una guerra pero ni siquiera se llega a nombrar a los reinos enfrentados; aparecen unidades militares cabalgando distintos tipos de dragón de los que solo se nos dice su color, sin que se nos explique sin son de diferentes especies, si tienen habilidades distintas, etc.

Además el cuento no acaba de transmitirnos la magia que se supondría de una relación entre una niña y un dragón, en la que apenas se profundiza ni explica (¿Porqué el dragón la acepta sin más?¿Cómo se comunican?).

Y por último decir que el cuento tiene un final, que como dijimos antes, es agridulce, con un toque nostálgico y hasta un poco triste, con giro que se intuye y que a un lector adulto y habituado a la fantasía heroica no sorprenderá en absoluto. Un final que nos ha dejado un poco…fríos.

En cuanto a si este cuento transcurre o tiene relación con el universo de “Canción de Hielo y fuego”, lo cierto es que este es un tema un tanto confuso.

En principio habría que decir que no tiene relación con la saga, ya que no solo se escribió años antes de que George R. R. Martin empezara a escribir el primer libro de la misma, sino que en el cuento no se hace ninguna referencia a lugares o nombres que aparecen en la misma, además de que los acontecimientos que se narran en él no coinciden con lo que se conoce de ese mundo.

Pero por otro lado, “El Dragón de Hielo” aparece mencionado por el mismo Jon Snow, como uno de los cuentos que les contaba la Vieja Tata.

Así que, aunque este cuento no parece formar parte de la famosa saga literaria, sí que puede haber algo de auto homenaje o guiño del autor a su propia obra.

Por último señalar que en el apartado gráfico, mientras que Yvonne Gilbert se encarga de la edición americana, en España podemos encontrar tanto la edición de Montena, ilustrada por Verónica Casas, como la edición de Norma Editorial, ilustrada por Luis Royo.

En conclusión, una historia fantástica ideal para iniciar en el género a jóvenes lectores (no demasiado pequeños, como ya hemos dicho) pero que para un lector adulto puede resultar excesivamente simple y hasta tópico. Una obra de lectura agradable pero muy alejada de la brillantez habitual de George R.R. Martin y que, sin ser ni mucho menos un mal libro, podría haber firmado cualquier otro autor.

Solo para lectores muy jóvenes que se inician en el género o para completistas de la obra de George R.R. Martin.

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