CONAN, NORMAN BATES Y LOS MITOS DE CTHULHU (PARTE III)

En nuestros anteriores artículos hablábamos del llamado Círculo de Lovecraft, un movimiento literario, con H.P. Lovecraft como guía, que estaba formado por escritores, que mantenían una relación principalmente epistolar, pertenecientes a la llamada weird fiction, cuyos relatos eran publicados principalmente en la mítica revista pulp estadounidense “Weird Tales”, y que entre todos conformarían los Mitos de Cthulhu tal y como los conocemos.

Ya vimos lo que aportaron a los Mitos de Cthulhu los escritores Robert E. Howard, Robert A. Bloch, Clark A. Smith, August Derleth y Frank Belknap Long.

Veamos a los últimos miembros del Círculo de Lovecraft.

Virgil Finlay (1914-1971)

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Virgil Finlay

El caso de Virgil Finlay es diferente a los que hemos visto hasta ahora, ya que Finlay no era escritor, sino ilustrador. En 1935, envió algunos de sus trabajos a Farnsworth Wright, editor de Weird Tales, con la esperanza de recibir una crítica o consejo. Pero en vez de eso le publicaron seis ilustraciones. Uno de los que más impresionados quedaron con sus ilustraciones fue H.P. Lovecraft, quien se puso en contacto con él y le dedicó un poema.

Finlay se convirtió en el primero en ilustrar los relatos de Lovecraft y en llenar de inquietantes imágenes su universo, y, por supuesto, se convirtió en un miembro más de su Círculo, con el apodo de “Monstro Ligriv”, anagrama formado por su nombre escrito a la inversa.conan-norman-bates-y-los-mitos-de-cthulhu-III-04

Donald Wandrei (1908-1987)

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Donald Wandrei

Donald Wandrei fue poeta, novelista y editor de ciencia ficción, fantasía y terror, y ganador del prestigioso premio literario World Fantasy Award, en 1984. Entró en contacto con el Círculo de Lovecraft a raíz de empezar a publicar relatos en la revista Weird Tales. Fue co-fundador de la editorial Arkham House, junto a August Derleth, en la que se publicaron los trabajos de Lovecraft, como ya vimos en nuestra anterior entrega.

El apodo de Wandrei dentro de Círculo de Lovecraft era “Melmoth”, nombre de un personaje mítico irlandés (Melmoth el Errante).

Donald Wandrei contribuyó a los Mitos de Cthulhu con tres relatos: La dama de gris, Los Vampiros de fuego y Los tres hombres de M´Bwa

 Henry Kuttner (1915-1958) y Catherine Lucille Moore (1911-1987)

Henry Kuttner, novelista de los relatos de terror y ciencia ficción, era el esposo de la escritora C. L. Moore, una de las primeras y más destacadas escritoras de ciencia ficción, y miembro también del Círculo de Lovecraft. De hecho, fue su pertenencia al Círculo de Lovecraft lo que propició que se conocieran.
Henry Kuttner entró en contacto con el Círculo de Lovecraft a raíz de la publicación en la revista Weird Tales del relato Las ratas del cementerio (The Graveyard Rats), en 1936.

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Henry Kuttner y Catherine Lucille Moore

C.L. Moore (así firmaba sus obras a fin de ocultar el hecho de ser mujer, debido al machismo de la época), por su parte, debutó en Weird Tales en 1933, con su relato Shambleau, en el que creó el prototipo de héroe espacial del que beben personajes como Han Solo de Star Wars o el capitán Malcolm “Mal” Reynolds, de Firefly. Su relato tuvo una muy buena acogida, hasta el punto de que H.P. Lovecraft, poco aficionado a las aventuras espaciales, le escribió elogiando su trabajo, empezando así una amistad epistolar entre ambos.

Kuttner y Moore se conocerían a raíz de una carta que el primero le escribió en 1936, elogiando un relato de terror que Moore había publicado en Weird Tales. Henry Kuttner le dirigió la carta pensando que su interlocutor era un hombre. Catherine L. Moore, por su parte, acostumbrada a que le atribuyeran el género equivocado, le escribió aclarando su condición de mujer y agradeciendo los elogios. Ambos, unidos por el vínculo común de su amistad epistolar con H.P. Lovecraft, comenzaron por su parte a escribirse hasta que se conocieron en persona, y acabaron contrayendo matrimonio al poco tiempo, en 1940.
Comenzaron entonces a escribir sus obras en conjunto, la mayoría de las veces bajo el pseudónimo de Lewis Padgett y Lawrence O´Donnell. Kuttner ideaba los argumentos y desarrollaba la acción, y Moore, mejor en las descripciones detalladas, se encargaba de la ambientación. Su compenetración era tan absoluta que ambos admitían que al terminar un relato les resultaba determinar que parte, o que aportación,  correspondía a cada uno de ellos. De su producción conjunta destacan relatos como Quest of the Starstone (1937) y The Children’s Tour (1944); o las novelas Earth’s Last Citadel (1943) y The Mask of Circe (1948).

Ambos, sin embargo, continuaron escribiendo en solitario, Moore más enfocada a los relatos de ciencia ficción, dentro de la corriente llamada ficción especulativa.
Henry Kuttner, por su parte, escribió seis relatos dentro de los Mitos de Cthulhu: El Horror de Salem, El beso siniestro, El devorador de almas, El secreto de Kralitz, Las campanas del horror y Los invasores.

Henry Kuttner aportó a los Mitos de Cthulhu la creación del Primigenio Nyogtha, también conocido como “La Cosa que no debería Existir” (The Thing that should not be), la Hydra o Madre Hydra, Vorvadoss y Zushakon.

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H.P. Lovecraft según Virgil Finlay

Estos de los que hemos hablado en esta serie de artículos serían los autores más destacados del Círculo de Lovecraft, pero hubo otros que aportaron sus relatos a los Mitos de Cthulhu, como Hazel Heald (Horror en el Museo, 1933, y Más allá de los Eones, 1935, en colaboración con H.P. Lovecraft), E. Hoffmann Price (A través de las puertas de la llave de plata, 1934), Robert A.W. Lowndes (The Abyss, 1941), Henry Hasse (El Guardián del libro, 1937), Hugh B. Cave (La isla de la magia negra, 1934, y El visitante Nocturno, 1939), Robert H. Barlow (Una historia oscuramente recordada, 1939) o Duane W. Rimel (La habitación prohibida, 1936).

A la muerte de H.P. Lovecraft (1937), la mayoría de los integrantes de su Círculo dejaron de escribir relatos de Terror Cósmico: Robert E. Howard murió antes que Lovecraft; Clark A. Smith dejó de escribir poco después para dedicarse a la escultura;  Henry Kuttner se decantó por la ciencia ficción, como  Frank Belknap Long; etc.

Solo August Derleth y Robert Bloch continuaron la tradición de su maestro y amigo.

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