MIRACLEMAN de Alan Moore

Publicada el 16 de octubre de 2013 por CEFYC.

Cuando hablamos de la obra del maestro Alan Moore, es inevitable hablar de “Watchmen”, “From Hell”, “Swamp Thing” o “V for Vendetta”, auténticas joyas que deben faltar en ninguna buena comicteca. Sin embargo, hay una obra que no goza del renombre de las antes mencionadas. No es una cuestión de calidad, ni se trata de una obra menor de Alan Moore. Sencillamente, mientras que las anteriores han sido constantemente reeditadas (y cada reedición acompañada de nuevas críticas y revisiones) y publicitadas, la obra de la que vamos a hablar, por temas legales, nunca ha sido reeditada hasta ahora. Hablamos de “Miracleman”.
Miracleman-Alan-Moore-01O “Marvelman”, que es su título original en el Reino Unido, antes de cambiar de nombre al ser publicada en los Estados Unidos y, a través de éstos, en el resto del mundo, tema que comentaremos más adelante.
Pero vayamos al principio, a los lejanos años 40 del siglo pasado, donde nos encontramos a la editorial británica L. Miller & Son, dedicada principalmente a la reedición de cómics norteamericanos y cuya principal publicación y mayor éxito de ventas, a un lado y otro del Atlántico, era “Capitán Marvel” y su numerosa familia, propiedad de la editorial de Minnesota Fawcett Publications.
Pero en el año 1951, DC Comics (entonces llamada National Periodicals) gana un litigio contra Fawcett Publications por plagio. Y es que su personaje principal, “Capitán Marvel”, guardaba demasiado parecido con “Superman”
Así que en 1954, Fawcett dejó de publicar las aventuras del alter ego de Billy Batson y su familia.

Las consecuencias para L. Miller & Son solo pueden definirse como catastróficas. Al borde del abismo, la editorial recurriría a Mick Anglo para crear un nuevo personaje que sustituyera al “Capitán Marvel”, y que se pareciera la suficiente a este como para conservar a los lectores, pero sin caer en el error de Fawcett y ser acusados de plagio. Así que Anglo, junto al dueño de la editorial, Len Miller, exploraron cada resquicio de las leyes sobre copyright hasta crear a “Marvelman” y su álter ego, Michael Moran, quién ahora, en lugar de usar la palabra “SHAZAM!” para desencadenar su transformación, utilizaría la palabra “KIMOTA” (“ATOMIK” al revés). De igual manera, el Capitán Marvel Jr. encontró su equivalente en Young Marvelman; Mary Marvel en Kid Marvelman (con cambio de sexo incluido); y el malvado Dr. Sivana en el Dr. Gargunza.
La editorial inglesa lanzó tres títulos, “Marvelman”, “Marvelman Family” y “Young Marvelman”, que pese a sus historias simplistas y repetitivas, cosechó un gran éxito y encandiló a un niño llamado Alan Moore, convirtiéndose en su cómic favorito en los años 50.

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Alan Moore

Varios años más tarde, siendo ya un prometedor guionista, Moore confesó en una entrevista que deseaba que alguien recuperara al personaje y que le encantaría escribir sobre el personaje. Y Dez Skinn, ex editor de Marvel UK y conocido como “el Stan Lee británico”, tomó buena nota, y en 1981, contrató a Moore para que cumpliera sus deseos, con total libertad creativa y carta blanca para elegir el dibujante que quisiera.

En 1982, “Marvelman” volvía en el primer número de la ahora mítica revista “Warrior” (en la que también se publicó “V de Vendetta”, entre otras obras).
Y lo que Alan Moore hizo con el héroe de su infancia fue algo tan innovador como extraordinario. Moore hizo una total magistral reconstrucción del personaje, ya que “Marvelman” le sirvió de vehículo para redefinir el mito del superhombre y hacer una reflexión descarnada de la condición humana, todo ello respetando la continuidad y la historia del personaje, resolviendo las incongruencias y rellenando los huecos de manera magistral, hasta dar coherencia al pasado y el presente del personaje, algo al alcance de muy pocos.Miracleman-Alan-Moore-03

“Marvelman” es una genialidad que se ha convertido en un referente para el cómic de superhéroes durante tres décadas, en la que tienen cabida la ácida crítica al gobierno de su país, una cruda reflexión que remite al “Superhombre” de Nietzsche (Moore incluso utiliza párrafos de su obra “Así hablo Zaratustra”), esa idea, abrazada por el Tercer Reich, del hombre perfecto (Marvelman representa el ideal ario: rubio, de ojos claros, de tez clara, de cuerpo atlético, alto,…), cuya superioridad le faculta para gobernar sobre sus congéneres “inferiores”, y que es capaz de imponer su propio sistema de valores por la fuerza, y contraponerlo al hombre virtuoso y racional que piensa que el hombre solo alcanzará su potencial como especie, caminando todos juntos y no en solitario, más propio del pensamiento de Kant.

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“Así hablo Zaratustra” de Nietzsche

Lo superhombres que nos enseña Moore recuerdan a los dioses olímpicos del antiguo panteón griego. Son seres todopoderosos capaces de ser racionales y bondadosos o de ser bestias capaces de cometer las mayores atrocidades solo por placer o aburrimiento. Seres a los que solo puede detener su propio código moral.

La pregunta  de “qué pasaría si los superhombres decidieran tomar el control de la humanidad”, puede sonarnos ahora un poco manida, ya que ha sido explorada en varias ocasiones (“Kingdom Come”, “The Authority”,…), pero Alan Moore fue el primero en plantearlo en un cómic.

Miracleman-Alan-Moore-05En 1984, la revista “Warrior” tuvo que parar la publicación de la colección debido a la presión de Marvel Comics por el uso no autorizado de la marca “Marvel”. La colección quedó inconclusa y Alan Moore tremendamente resentido con Marvel Comics. La revista “Warrior” acabó por desaparecer poco después, en el número 26, y Dez Skinn transfirió los derechos de “Marvelman” a Pacific Comics, y tras la desaparición de esta, a Eclipse Comics.

En 1985 Eclipse Comics comienza la reedición del material, ya con el nuevo nombre que todos conocemos de “Miracleman”, para evitar chocar con Marvel Comics, y una vez agotado el material, con su sexta entrega, contactaron con Alan Moore, que ya era un autor consagrado, y le rogaron que continuara la serie.
Moore siguió en la colección, ahora Miracleman, hasta el número 16, con un solo fill-in en el octavo número, para luego pasar el testigo a otro genio llamado Neil Gaiman.

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Neil Gaiman y Alan Moore

En el apartado gráfico, los siete primeros números de Miracleman fueron obra de Garry Leach, con un estilo realista que se convirtió en seña de identidad de la obra, y que fue sucedido por un joven Alan Davis que, para muchos, realizó en la serie su mejor trabajo hasta la fecha. Además de estos, también otros dibujantes hicieron su aportación a la serie, como John Ridgway (que más tarde dibujaría “Juez Dredd” y “Hellblazer”), Chuck Austen, y sobretodo Rick Veitch y John Totleben, viejos conocidos de Alan Moore, que se encargaron de realizar respectivamente los números 9 y 10 (Veitch) y el undécimo y último (Totleben) de Miracleman , poniendo punto y final a la saga de Moore, y creando una de las más grandes obras del género de superhéroes y del mundo de los cómics en general.

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