DREADSTAR, DE JIM STARLIN

A principio de los años 80, en plena fiebre por las historias espaciales gracias al éxito sin precedentes de la saga cinematográfica de Star Wars, nacería una de las más brillantes series de ciencia ficción vistas en un cómic.

Tras destacar durante toda la mitad de los años 70 en series como Sang-Chi (las artes marciales también estaban muy de moda por la serie televisiva “Kung-fu” y las películas de Bruce Lee), el dibujante y guionista Jim Starlin ya había dejado muestras de su creatividad en esta vertiente cósmica de los cómics en series como Warlock o Capitán Marvel.

Este Jim Starlin en plena ebullición creativa se lanzaría a crear la que sería una de sus obras más personales y redondas, la saga de Dreadstar.
dreadstar-de-jim-starlin-01Tras 3 novelas gráficas iniciadas en 1980 con La Odisea de la Metamorfosis, en 1982, y bajo el sello Epic de Marvel Comics, se publicaba el primer número de la serie regular, con guión y dibujo del propio Jim Starlin, en la que se nos narrarían las aventuras del guerrero rebelde Vanth Dreadstar en su lucha contra el Imperio del Alto Señor Papal.

Su periodicidad bimensual y sus 32 páginas fueron idóneas para que Starlin pudiera desarrollar la historia con la pausa que la trama requería, porque quien esperase un producto de consumo rápido y fácil digestión, no podía estar más equivocado.
En Dreadstar nos veríamos inmersos en una compleja trama, con personajes profundos y bien caracterizados y diferenciados, y en la que constantemente se nos mostraba un universo donde nada era nunca blanco o negro, y donde nuestros protagonistas se movían siempre en una eterna zona gris que hacía muy complicado distinguir el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto, y donde los bandos enfrentados en este  conflicto galáctico no podían ser nunca calificados como “los buenos” o “los malos” …salvo Vanth Dreadstar y los suyos, que llegados a un punto decidirán no tomar partido por ninguno y tomar por el camino de en medio.
Y es que junto a Dreadstar conoceremos a toda una galería de personajes inolvidables. Empezando por sus compañeros: el contrabandista charlatán Skeevo, el sabio y poderoso hechicero Syzygy, la mujer que cambiaría el corazón de Dreadstar y poderosa “tecnópata”, Willow, el valeroso e intrépido hombre-gato Oedi, o el temible Señor Papal, personaje a la altura de los más grandes villanos cósmicos, como el mismo Thanos (por ir a un personaje creado por el propio Jim Starlin) o el cinematográfico Darth Vader.

dreadstar-de-jim-starlin-02Y en medio de esa impresionante historia, llena de aventuras, traición, amor, asaltos a bases espaciales y luchas sangrientas, nos encontramos una serie que estaba viva, que crecía y maduraba, que sorprendía con lo inesperado pero que siempre nos dejaba intuir que todo formaba parte de un gran plan, que se iba rebelando poco a poco ante nuestros atónitos ojos.

Gráficamente, Jim Starlin, pese a sus carencias, nos ofrecía un dibujo siempre efectivo, demostrando que quizás sea uno de los mejores coreógrafos de batallas dentro del mundillo, aunque donde realmente destacaba era en la narración vibrante y minuciosamente cuidada.

Tras 26 números en Epic, a partir del número 27  Dreadstar pasaría a ser publicada en First Comics, hasta su cierre, porque hasta las mejores fórmulas se agotan, y ésto ocurrió con Dreadstar.

Jim Starlin empezó a dar muestras de agotamiento, o tal vez aburrimiento, o exceso de trabajo (nos negamos a creer que fuera por falta de ideas tratándose de alguien como Jim Starlin).
Fuese cual fuese la causa, la serie empezó a mostrar síntomas de agotamiento: muertes y resurrecciones, vueltas de tuerca, un giro del protagonista a lo superheróico (con cambio de uniforme incluido y con diseño muy parecido al de cierto superhéroe Kree llamado Mar-Vell), etc.
dreadstar-de-jim-starlin-03La evidencia de que esto era una realidad llegaría con la introducción de nuevos dibujantes, a partir del número 33, y de  un co-guionista, a partir del número 40, que, quitarían carga de trabajo a Jim Starlin.

Así, en el número 41, y por recomendación expresa del propio Starlin, aparece Peter David como colaborador en los guiones, y un novato Ángel Medina a los lápices.

Quizás llegados a este punto la serie debería haber llegado a su fin, en vez de intentar estirarla y aprovechar un poco más su éxito y popularidad. Pero ya fuera por presión editorial o por la auténtica creencia de que aún quedaban historias por contar, lo cierto es que la inyección de sangre nueva y los nuevos rumbos tomados por Peter David (con nuevos objetivos y nuevos enemigos) fueron suficientes para que la serie aguantara hasta el número 64 (Starlin abandonaría la serie en el número 57). Peter David puso la guinda en el pastel con un último número muy peculiar donde daría rienda suelta a su vena cómica, en el que enfrentaría a nuestro héroe con una parodia de cierta famosa tripulación con un vulcaniano entre sus miembros.

Tras un breve regreso en forma de miniserie de 6 números en 1994, de la mano de Peter David y Ernie Colon, bajo el sello Bravura de Malibu Comics, el telón cayó definitivamente para esta serie que tuvo el mérito de lograr dejar su pequeña marca en una década que, si por algo destaca, es por su gran cosecha de clásicos.dreadstar-de-jim-starlin-04

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