ALIEN LEGION, CIENCIA FICCIÓN MADE IN MARVEL

En 1984 Marvel Comics, bajo el sello Epic, comienza la publicación de Alien Legion, una nueva serie en la que se alejaba completamente del género súper heroico para hacer su primera incursión en la ciencia ficción, con una serie que se desarrollaba en un universo diferente, habitado por multitud de de razas extraterrestres y con personajes completamente nuevos.

Se trataba de un proyecto personal del diseñador y dibujante Carl Potts, quién llevaba años trabajando en la idea de hacer un comic sobre una unidad militar de infantería espacial, basada sin ningún disimulo en la Legión Extranjera francesa. En ella, soldados de distintas razas, culturas y condición, desde criminales a patriotas pasando por miembros de la nobleza, combatirían codo con codo contra un enemigo común.

Este proyecto vería la luz como Alien Legion, con Potts, que en esos momentos trabajaba como ayudante del editor de Marvel Archie Godwin, haciendo labores de editor y de guionista junto a Alan Zelenetz, un recién llegado al mundo de los cómics, y con los dibujos de Frank Cirocco (con la participación ocasional de otros dibujantes como Chris Warner o Whilce Portaccio) y tintas a cargo de Terry Austin, que daba homogeneidad a la serie.

Alien Legion-01Alien Legion narraba el día a día de los soldados de la Legión de la Unión Galáctica, carne de cañón completamente prescindible que combatía en las misiones más peligrosas, en ocasiones suicidas, aunque con nulo o escaso valor estratégico, en una guerra de desgaste donde la vida de legionario no valía nada. Los legionarios no ganan, solo sobreviven, y la mayoría de las veces ni siquiera eso.

La serie se desarrollaba entre tres galaxias, Aurora, Ophides y Thermor, y contaba el enfrentamiento entre la Unión Galáctica, una suerte de Imperio Romano, que mezcla políticas proteccionistas con un imperialismo agresivo, y su gran enemigo, el Imperio Harkilon, un imperio militarista en expansión.

Las referencias más evidentes de la serie, además de la ya mencionada Legión Extranjera, las encontramos en series de la época, como ‘Star Trek’ y el enfrentamiento entre la Federación de Planetas Unidos y el Imperio Klingon, y sobre todo ‘Canción Triste de Hill Street’ (Hill Street Blues), en cuanto a que se trata de una serie coral en la que se presta igual atención a las acciones militares y a las relaciones personales y la historia de cada personaje.

Los protagonistas eran los miembros del Primer Escuadrón de la Tercera Compañía del Primer Batallón de la Legión, conocidos como Escuadrón Nómada, liderados por el Capitán Sarigar. Sarigar, cuyo cuerpo mezcla un torso humanoide con una cola de serpiente, fruto de la experimentación genética, es un militar estricto con las normas de la Legión, duro e inflexible, pero también justo, valiente y leal, que cambiaría su propia vida por la de sus hombres sin dudarlo. Una versión reptiliana, en cuanto a carácter y espíritu, del papel que un par de años más tarde interpretaría Clint Eastwood en ‘El Sargento de Hierro’ (Heartbreak Ridge), pero acompañado de un intelecto prodigioso y una vasta cultura.

A las órdenes del capitán Sarigar encontraríamos a Torie Montroc, segundo al mando, miembro de una familia de clase alta, obligado a alistarse por su parte, que le xige madurar y endurecer su carácter si quiere tener acceso a su herencia. Montroc es el contrapunto de Sarigar, es un intelectual y un atleta de gran nivel, pero también es el personaje más humano y emocional.Alien Legion-03

El escuadrón contaba con su propio psicópata, Jugger Grimrod, un frío asesino experto en toda clase de armas (incluidas aquellas prohibidas por la Legión, como cables para estrangular y decapitar a sus enemigos) y en múltiples formas de matar con sus propias manos. Un personaje que antepone su propia supervivencia a cualquier misión o a la integridad de sus propios compañeros, y al que conviene no dar la espalda.

El médico de la unidad era Meico, un extraño ser de cuatro brazos, nativo de un planeta devastado por una catástrofe ecológica, al que la falta de dinero y oportunidades obligó a alistarse, y cuyo mejor amigo es Skathe Meskad, un idealista que se queja constantemente del trato que les da a sus tropas tanto la Legión como sus superiores, pero que a la hora de la verdad es un legionario entregado.

Junto a estos veríamos desfilar multitud de personajes: robots, poetas, sacerdotes descreídos, burócratas corruptos, mercenarios, etc, a través de los cuales se nos ofrece distintas visiones de la Legión, la guerra, el honor, el valor y el compañerismo.

Pese a estos mimbres tan interesantes (y tan novedosos para una editorial como Marvel), la serie tiene algunos lastres, fruto de la inexperiencia de Potts como guionista. En un intento por dar coherencia y verosimilitud al universo de la Legión, Potts en ocasiones se pierde en explicaciones y datos de tipo militar, político y cultural, que ralentizan la acción. Por ejemplo Potts desarrolla una auténtica jerga utilizada por los legionarios, con palabras y expresiones nuevas, que el lector puede aprender gracias a un pequeño vocabulario que se publicaba al inicio de cada número. Junto a datos que pueden ser necesarios, como saber que existe un idioma común para todas esas razas, llamado Galingua, que muchos legionarios no conocen, por lo que llevan un traductor iAlien Legion-02mplantado.

El dibujo de Cirocco tampoco ayudaba mucho, ya que su estilo no ayudaba a recrear los paisajes alienígenas y la atmósfera fantástica que resulta fundamental en una serie de este tipo.

Pese a todo, Potts supo conjugar con acierto el género bélico y la ciencia ficción y, aunque no se ganó el favor del gran público, si que encontró un público fiel que siguió las aventuras del Capitán Sarigar y su Escuadrón Nómada a lo largo de los veinte números que duró la serie, hasta 1987. A esta primera serie le siguió una segunda en 1990 (ya sin Potts, que ocupó el puesto de Goodwin como editor, tras la dimisión de éste), con guión de Chuck Dixon, que duró dieciocho números. Tras esto, la serie volvería anualmente como tres miniseries, que nunca estuvieron a la altura de la serie original, y cuya publicación errática y los constantes cambios en los equipos creativos (entre los que encontramos, además de a los mencionados Chuck Dixon y Whilce Portacio, a Larry Stroman o Scott Hanna). Un especial cerraría definitivamente la serie en 1993, ya que el sello Epic fue cancelado en 1994 y con él desapareció también la Legión.

Alien Legion no es ninguna obra de arte, y está lejos de ser un comic perfecto, pero es un buen comic de ciencia ficción que trajo un aire nuevo a una predecible Marvel y que cuenta con su propia legión (valga la redundancia) de fieles seguidores que la han convertido en una serie de culto. ¿Volveremos a ver al Escuadrón Nómada en acción?  Estamos seguros de que sí, porque puede que los legionarios nunca ganen, pero siempre sobreviven.

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