PELÍCULAS QUE NUNCA EXISTIERON: EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

PELÍCULAS QUE NUNCA EXISTIERON: EL SEÑOR DE LOS ANILLOS puede sonar a contrasentido, porque sí que han existido películas de El Señor de los Anillos, pero lo que nos interesa hoy son todos esos proyectos que fueron desechados, probablemente para bien.
Así, nos perdimos ver a Galadriel seduciendo a Frodo, a Aragorn casándose con Eowyn en lugar de Arwen, a Saruman suicidándose, al Balrog hablando y mofándose de Gandalf, a los hobbits comiendo bocadillos ridículamente grandes, a Radagast convertido en un águila, a los orcos con picos y plumas, a castillos poblados por diminutas hadas,…y a los componentes de The Beatles como protagonistas.
¿Quieres saber más?
Pues acompaña al Morlock en este nuevo viaje a través del tiempo que nos lleva a…

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Forrest J. Ackerman

1956, año en el que el escritor británico J.R.R. Tolkien recibe la primera propuesta para llevar a la pantalla el mundo que conocemos como La Tierra Media. Esta propuesta le llega de la mano de Forrest J. Ackerman, conocido redactor (trabajó en publicaciones como Famous Monsters of Filmland, Monsterworld y Spacemen), editor y autor de ciencia ficción. Figura indispensable en lo que fue el origen, la organización y la difusión del fandom de la ciencia ficción, Ackerman fue una  figura clave de la aceptación cultural del género en la literatura, el cine y el arte en general, además de poseer una enorme colección de obras de ciencia ficción, y estar considerado uno de los mayores eruditos del tema.
Para nuestra fortuna existe un libro llamado Las cartas de J.R.R. Tolkien, escrito por el biógrafo del autor, Humpphrey Carpenter, que es una selección de cartas del escritor (354 en total) entre 1914 y 1973 (la última escrita cuatro días antes de su muerte) donde encontramos cartas personales, profesionales, respuestas a cartas de fans, y, por fortuna, y como ya os decía el Morlock, cartas donde se relatan cómo se desarrollaron los hechos que ahora mismo nos interesan. Así, por el propio Tolkien sabemos lo siguiente:
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La propuesta que Ackerman, junto a Morton Grady Zimmerman, y Al Brodax, le hicieron llegar a Tolkien era para hacer una película de dibujos animados basada en El Señor de los Anillos, y en un primer momento Tolkien se mostró satisfecho con los diseños y el aspecto visual del proyecto, como relata en la carta 202:

-“Este tal señor Ackerman trajo algunos dibujos verdaderamente buenos y algunas fotografías en color notables”.

Sin embargo el guión de Morton Grady Zimmerman (apodado “Z”) no gustó en absoluto al viejo profesor, que le dedica en comentarios realmente demoledores en su carta 210:

-En serio, espero que alguien se tome la molestia de leerlo. Si Z y/u otros lo hacen, quizá se irriten o se ofendan por el tono de muchas de mis críticas. Si es así, lo siento (aunque no me sorprendería). Pero les pediría que hicieran un esfuerzo de imaginación lo bastante intenso como para comprender la irritación (y en ocasiones el enfado) de un autor que se encuentra, de modo creciente a medida que avanza, con que su obra ha sido tratada en general con descuido, con imprudencia a veces y en ningún momento con signos de respeto…

-(…) no ha intentado seriamente lograr la representación de la médula del cuento de manera adecuada: el viaje de los Portadores del Anillo. La última y más importante parte de esto ha sido, y la palabra no resulta demasiado fuerte, simplemente asesinada.

-Me he detenido algún tiempo en este pasaje como ejemplo de lo que encuentro demasiado frecuente como para que me procure “placer o satisfacción”: la alteración deliberada de la historia, en cuanto a su anécdota y significado, sin ningún fin práctico ni artístico (que yo pueda percibir)…

Gandalf, por favor, no debe “farfullar”. Aunque parezca quisquilloso a veces, tiene sentido del humor y adopta una actitud algo paternal en relación con los hobbits; es una persona de elevada y noble autoridad, y de gran dignidad.

-El Balrog nunca habla ni emite ningún sonido verbal en absoluto. Sobre todo, no ríe ni se mofa… Puede que Z piense que sabe más de los Balrogs que yo, pero no puede esperar que esté de acuerdo con él.

-En ninguna circunstancia aceptaré este tratamiento de Lórien, aun si Z personalmente prefiere las hadas “minúsculas” y las cursis baratijas del cuento de hadas convencional moderno.

-Por favor, ¿ha de conceder Z algún respeto a mi texto, cuando menos a las descripciones que son evidentemente fundamentales para el tono general y el estilo de mi libro?

-Por cierto, espero seriamente que al asignarles el habla a los personajes, queden representados como yo lo he hecho; en estilo y sentimiento. La perversión de los personajes me enfadaría más (como me enfada ya por lo que he visto en los esbozos) que el deterioro de la trama y el paisaje.

-La Segunda Parte ejemplifica todos los defectos de la Primera; pero es mucho más insatisfactoria, y todavía más la Tercera en aspectos aún más importantes. Parece casi como si Z, habiendo empleado mucho tiempo y labor en la Primera, se viera ahora corto no sólo de espacio sino de paciencia para tratar los dos volúmenes más difíciles, en los que la acción se acelera y se complica. En cualquier caso, ha decidido tratarlos de un modo que produce una confusión tal que lleva cuando menos al delirio…

-¿Por qué diablos ha de decir Z que los hobbits “estaban comiendo bocadillos ridículamente grandes”? Ridículo, por cierto. No veo cómo ningún autor pueda estar “complacido” con alteraciones tan tontas.

Saruman nunca se habría suicidado: adherirse a la vida hasta sus más bajas heces es lo propio de la clase de persona en que se había convertido.

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John Ronald Reuel Tolkien

Ni que decir tiene que Tolkien, en posesión de los derechos de sus libros, no dio el visto bueno al proyecto. Y no solo por el guión, sino también por el acuerdo económico, ya que según el contrato que le ofrecieron, sus beneficios habrían sido muy pequeños. El caso es que la experiencia le hizo extremadamente reticente a cualquier propuesta de adaptación cinematográfica de su obra, en especial de El Señor de los Anillos, como veremos en la próxima entrega.

(CONTINUARÁ)

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