NIKOLA TESLA, DE GENIO REAL A ‘MAD DOCTOR’ EN LA FICCIÓN

Si sois lectores habituales del blog de este Morlock que os escribe, quizás recordéis el artículo titulado ‘Personaje H.G. Wells’, que le dedicamos al genial escritor H.G. Wells, uno de los padres de la ciencia ficción y creador de clásicos como ‘El hombre invisible’, ‘La Guerra de los Mundos’ o ‘La Máquina del Tiempo’, y en el que analizamos su figura como personaje de ficción, explotada principalmente en el cine y la televisión, interpretando el papel de viajero a través del tiempo.

Hoy volvemos a hablar de una figura histórica convertida en personaje de ficción, ya sea en literatura, cine, televisión o cómics. Esa figura no es otra que la del genio serbio Nikola Tesla, y si H.G. Wells se acabaría convirtiendo en el  viajero del tiempo por antonomasia, a Tesla le acabará sucediendo algo similar, siendo encasillado en su caso en el papel de ‘Mad Doctor’ o Científico Loco.

Pero conozcamos primero al Tesla real.

Cuando hablamos del científico serbio-estadounidense Nikola Tesla (1856 – 1943) hablamos de uno de los mayores inventores de la historia, para muchos el mayor inventor del siglo pasado, y del hombre del que se ha llegado a decir que inventó el siglo XX, además de ser considerado el padre de la corriente alterna y fundador de la industria eléctrica.

Hablamos de un genio visionario que dominó disciplinas como la física, las matemáticas, la mecánica y la ingeniería, aplicándolas en campos como el electromagnetismo, la balística, la robótica, la ciencia computacional, los Rayos X y la física nuclear y teórica, entre otras. A él debemos inventos como la radio, las bobinas para el generador eléctrico de corriente alterna, el motor de inducción (eléctrico), las bujías, el alternador, el control remoto, las lámparas fluorescentes,… hasta hacer alrededor de 300 patentes.

Tesla fue sin embargo un personaje misterioso y oscuro, que nunca contó, ni en vida ni tras su muerte, con el carisma, poder y notoriedad de su gran rival, Thomas Edison. No solo porque sus inventos y teorías estaban tan adelantados que parecían moverse en los límites de la ciencia y lo que en su tiempo solo podían calificarse como ciencia ficción, sino por su interés en extraños experimentos y estudios que aún hoy nos resultan increíbles, cuanto más en aquellos años.

Así, en 1936, con la sombra de la Segunda Guerra Mundial cada vez más cerca, la prensa se haría eco del proyecto del “Rayo Mortal” de Tesla, un pulso electromagnético de tal potencia que, en palabras del propio inventor, sería capaz de derribar una flota de 10.000 aviones situada a 400 kilómetros de distancia. Tesla creía que si entregaba este arma a cada país para que lo utilizase como arma defensiva acabaría con las guerras, en una especie de adelanto del período que años más tarde sería conocido como “La Guerra Fría”, donde la amenaza mutua de aniquilación nuclear mantuvo a las dos grandes potencias del mundo, los EE.UU. y la U.R.S.S., en una situación de tablas. La idea de Tesla fue considerada en general irrealizable, aunque se sabe que desde Rusia se mostró cierto interés en sus investigaciones.

Tesla dedicó sus últimos años casi por completo a su gran sueño de transmitir energía de forma aérea, sin cables, aprovechando la conductividad de las capas superiores de la atmósfera, la ionosfera, para distribuirla libremente por todo el planeta, para lo que construyó una enorme torre de más de 60 metros de alto llamada Wardenclyffe Tower o Torre de Tesla, en un intento por demostrar que su idea era posible. Sin embargo la falta de presupuesto impidió que la estación de radio siquiera se terminara de construir. Nunca llegó a funcionar del todo y la torre fue derribada en 1917 tras doce años de abandono, conservándose hoy día solo el edificio principal.

Todo esto, unido a su carácter excéntrico, y que a su muerte el Gobierno de los Estados Unidos confiscara todos los documentos, estudios e investigaciones que había en su despacho,  provocó que popularmente se le vinculara a todo tipo de armas secretas y experimentos e inventos extraños, propios de los amantes de las teorías conspirativas, que no se corresponden con la realidad, como por ejemplo el conocido como el “Evento de Tunguska” (ocurrido en Siberia, Rusia, el 30 de junio de 1908, que algunos achacaron a experimentos relacionados con el rayo mortal aunque la teoría más aceptada es que fue provocado por un meteorito que explotó en la atmósfera antes de tocar suelo), o el “Experimento Philadelphia” (un supuesto experimento secreto llevado a cabo por la Armada de los USA en los astilleros navales de Philadelphia, durante el 28 de octubre de 1943, en el cual el destructor escolta de la armada USS Eldridge habría sido invisibilizado electrónicamente contra los dispositivos enemigos e involuntariamente habría sido teletransportado 600 km hasta el puerto de Norfolk, ida y vuelta).

Un campo abonado, como veremos a continuación, para que Nikola Tesla diera el salto de genio científico a personaje de ficción en obras literarias, cómics y en la pequeña y gran pantalla, especialmente en el género de la ciencia ficción, ya fuera como genio loco, como miembro de sociedades secretas o como creador de una tecnología alternativa de estética retrofuturista o steampunk.

Tesla en la literatura
Dejando de lado biografías y semblanzas de Nikola Tesla como personaje histórico, y centrándonos en su representación como personaje de ficción, encontramos una primera aparición literaria en 1901, en un relato de J. Weldon Cobb (1866 – 1902) titulado “To Mars With Tesla; or, the Mystery of the Hidden World”, publicado por entregas entre el 30 de marzo y el 18 de mayo en la revista neoyorkina The New Golden Hours. En este relato Nikola Tesla, asistido por Young Edison (sobrino ficticio de Thomas Edison) y por otros dos científicos, los profesores Combe y Weir, crean un sistema para enviar un mensaje a Marte, el cual están convencidos que está habitado, como prueban sus canales, mientras otros personajes intentan hacerlos fracasar, entre ellos un prototípico científico loco llamado Herschel de Vega.

Volvemos a encontrar a Tesla en una serie de cuatro novelas de estética steampunk en las que se funden los mundos de Sherlock Holmes y de H.P. Lovecraft , tituladas “The Adventure of the Ancient Gods” (1990), “The Adventure of the Dreaming Detective” (1992), “The Adventure of the Laughing Moonbeast” (1992), y Sherlock Holmes and the Terror Out of Time” (2001) escritas por Ralph E. Vaughan, en las que Nikola Tesla comparte aventuras no solo con el famoso detective sino también con otro personaje de Sir Arthur Conan Doyle, el Profesor Challenger.

En la novela de Christopher Priest “The prestige” (1995), Tesla se aparece como un inventor de una máquina que permite el teletransporte y que será fundamental en el acto final del mago Robert Angier. Sin embargo la máquina resulta ser defectuosa y crea duplicados de los originales. Finalmente su laboratorio es destruido por secuaces de Edison.

En la novela de Ron Horsley “The Polyphase-Powered Man” (2002), protagonizada por de Sherlock Holmes, encontramos a Tesla como el narrador de la historia y sustituto de Watson.

En la novela “Wonder of the Worlds” (2005) de Sesh Heri, la primera de una trilogía de novelas ambientadas entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que presenta a Harry Houdini como un agente secreto que hace frente a una invasión marciana. En ella encontramos a Houdini formando equipo con Nikola Tesla y Mark Twain, con los que viajará a Marte para recuperar un poderoso cristal de Tesla robado por agentes marcianos y enfrentarse a Kel, el Emperador del Planeta Rojo, en la víspera de la invasión marciana de La Tierra.

Tesla también será uno de los personajes principales en “The Tesla Legacy” (2006), una novela del autor australiano Robert G. Barrett, en la que el protagonista, el electricista Mick Vincent, encuentra por casualidad el diario de Tesla y descubre que este construyó una “máquina del juicio final” escondida en el área de Hunter Valley de Nueva Gales del Sur que podría interrumpir toda la comunicación inalámbrica en La Tierra.

En la novela The Invention of Everything Else” (2008), de la escritora estadounidense Samantha Hunt. La novela presenta un relato ficticio de los últimos días en la vida de Nikola Tesla que incluye elementos de ciencia ficción, como viajes en el tiempo, además de versiones ficticias de otros personajes históricos que incluyen a Thomas Edison como su rival, George Westinghouse y Mark Twain.

En la novela steampunk de 2011 “Goliath”, tercera y última parte de la trilogía “Leviathan” de Scott Westerfeld, en la que nos presenta una historia alternativa de la Primera Guerra Mundial, la tripulación del dirigible Leviatán se encuentra a Tesla en la zona de explosión del evento Tunguska. Tesla había llegado al sitio para investigar la explosión y afirma que fue causada por un arma creada por él, el Goliat, aunque luego descubrirán que la causa sería otra.

En la novela “The Astounding, the Amazing, and the Unknown” (2011), de Paul Malmont, se nos muestra a autores de revistas pulp como auténticos héroes en una historia alternativa ambientada en la Segunda Guerra Mundial, en la que encontramos a un Tesla moribundo que posee la llave de un misteriosos dispositivo secreto llamado Torre de Wardenclyffe. La torre despertará el interés del personal de un laboratorio de la marina de los EE.UU. al cargo del  “Experimento Philadelphia”. Entre los miembros del personal están los escritores Robert Heinlein, L. Ronald Hubbard, Isaac Asimov y L. Sprague de Camp.

En la novela de terror de Seth Grahame-Smith “The Last American Vampire” (2015), secuela de Abraham Lincoln, Vampire Hunter”, Tesla ayudará al protagonista a asesinar al temido místico Rasputín.

Tesla en los Cómics

Los cómics también supieron aprovechar el potencial de Tesla como personaje de ficción. Dejaremos de lado las referencias indirectas al personaje y las apariciones en pequeñas editoriales para centrarnos en los cómics publicados por las grandes editoriales y que han tenido una mayor difusión.

Bajo el sello Vertigo de DC Comics, encontramos “Barnum!: In Secret Service to the USA” (2003), de Howard Chaykin y David Tischman, en la que se nos muestra al magnate histórico del circo, Phineas Taylor Barnum, que vivió entre 1810 y 1891, convertido en el primer agente secreto de la historia de los Estados Unidos, una especie de James Bond decimonónico, quién, ayudado por los artistas de su circo (un forzudo, un mentalista, un equilibrista, etc), lucha contra los planes siniestros del malvado Nikola Tesla, convertido en una especie de Moriarty con toques steampunk.

Ese mismo año, también en DC Comics, pero en su línea Elseworlds, encontramos “JLA: Age of Wonder” (2003), en la que Superman aterriza en Kansas en la década de 1850 y hace su primera aparición pública en la Exposición Universal de Filadelfia de 1876. Superman hará equipo inicialmente con Edison, pero terminará trabajando con Tesla, que conseguirá crear su “rayo de muerte” durante la Primera Guerra Mundial.

En la la novela gráfica de Matt Fraction y Steven Sanders, The Five Fists of Science (2006), publicada por Image Comics, Nikola Tesla, Mark Twain y Bertha von Suttner combinan fuerzas para tratar de lograr la paz mundial y pronto tendrán que enfrentarse a las fuerzas oscuras lideradas por el cobarde Thomas Edison, John Pierpont Morgan, Andrew Carnegie y Guglielmo Marconi.

Marvel Comics no podía ser menos y en su universo también tienen una versión de Tesla. En el cómic “S.H.I.E.L.D.” descubriremos que Tesla es el villano Night Machine, que regresó de la muerte y obtuvo poderes extraordinarios, poseyendo en su interior el “poder cuántico” y vistiendo un traje que le permite controlarlo y así tener una velocidad sobrehumana y la capacidad de manipular la electricidad a su antojo.

Tesla en el cine y la televisión

Por supuesto el cine y la televisión también mostrarán sus propias versiones de Tesla.

En 1941, el primero de los clásicos cortos de animación de Superman realizados por Max Fleischer para Paramount Pictures, presentó a Superman luchando contra un personaje llamado “Mad Scientist”, que recordaba demasiado a Tesla. Tanto es así que en su lanzamiento en VHS en 1999 la película se tituló “Tesla vs Superan”.

Ya hemos hablado de la aparición de Tesla en la novela “The Prestige”. En 2006 la novela fue adaptada al cine por Christopher Nolan con el mismo título,  y Nikola Tesla sería interpretado nada menos que por el polifacético David Bowie.

Y ya en la pequeña pantalla encontramos a Tesla como personaje recurrente en la serie canadiense de ciencia ficciónSantuary” (2008-2011), interpretado por Jonathon Young. En la serie, Tesla fue miembro de un grupo de científicos experimentales conocido como “Los Cinco”. Estos consiguieron un vial de sangre de vampiro pura y se la inyectaron, provocando que todos desarrollaran características anormales. En el caso de Tesla, éste se convirtió en un semi-vampiro con el poder adicional de la manipulación eléctrica.

También podemos encontrar a Tesla o alusiones a él en otros medios de la cultura popular, como los videojuegos, los juegos de rol, e incluso en programas de radio o en la música.

De lo que no cabe duda es de que cuando una historia necesita un personaje histórico que encarne a un “mad doctor”, Nikola Tesla es siempre la opción ganadora.

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